Gonzalo Palau Rivas
COLUMNISTA

Sinrazones del racionamiento

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
marzo 14 de 2016
2016-03-14 07:47 p.m.
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El paciente (léase el país), definitivamente está en situación de alto riesgo. En el caso de los humanos, se observa, con frecuencia, que un enfermo fallece no por una causa específica, sino por algo que se denomina ‘complicación de males’. Lo más grave es que la medicina, en todas sus expresiones, no ha probado ser efectiva para enfrentar esta calamidad.

La lista de esos males que están conspirando contra la salud del país y, por ende, contra el bienestar general de la sociedad, comprende realidades tan disímiles como el derrumbe de los precios internacionales de nuestros principales rubros de exportación, la abrupta devaluación del peso frente al dólar, el encarecimiento significativo de casi todos –o mejor todos– los productos de la canasta familiar, la creciente incertidumbre sobre el desenlace del ya prolongado proceso de negociaciones con las Farc, los desplantes de los integrantes de este grupo subversivo, como la presencia armada en el corregimiento de El Conejo, la actitud de extraterrestres asumida por la mayoría de los integrantes del Poder Judicial en todos sus niveles, la enfermedad del señor Vicepresidente, cuya mayor responsabilidad es precisamente la de no enfermarse sino al mejor estilo de los boys scouts, estar ‘siempre listo’, el bajo rendimiento de todas nuestras luminarias futbolísticas que actúan en el exterior, y otras situaciones de toda índole que sería dispendioso y tedioso relacionar en detalle.

Sin embargo, no se requiere ser muy astutos para reconocer que la gota que está por rebosar la copa es el inminente riesgo de apagones por suspensiones –programadas o no– en el suministro del fluido eléctrico en el territorio nacional. La disculpa más sencilla, pero la menos convincente, es que perspectiva tan oscura y negra es consecuencia de un fenómeno natural (‘El Niño’), que escapa al control humano.

Excusa inaceptable, como inaceptable y censurable ha venido siendo el accionar de los dirigentes del sector eléctrico, empezando por el exministro de Minas, a quien muchos auguraban un brillante futuro político,el cual se ha evaporado y desvanecido como resultado de la impericia demostrada al frente de la cartera respectiva y ante la hecatombe en ciernes.

En este panorama cada vez más oscuro, llama la atención los accidentes ocurridos en dos de las principales termoeléctricas del país. ¿No se supone que EPM, dueña de una de ellas, es modelo de eficiencia y manejo gerencial? El silencio oficial sobre lo allí ocurrido no ayuda para nada a aclarar la situación.

La respuesta tardía del Gobierno para tomar medidas es otro inmenso lunar en este diagnóstico. Todavía no hay claridad acerca de si es mejor programar de una vez cortes a horas determinadas y con la debida anticipación, o alternativamente acudir al sentido de responsabilidad de los ciudadanos para generar ahorros importantes en los niveles de consumo. Esta segunda vía parece ser la escogida por el Gobierno, quizá sobre la base de compartir y socializar la obligación de lo que pueda ocurrir. En este contexto, alguien se pregunta con mucha lógica ¿qué tanto nivel de ahorro pueden generar los hogares, que desde hace años usan gas natural como fuente principal de energía? Sus montos de consumo de luz eléctrica están ya en niveles mínimos y al no poder ahorrar más allá de estos, van a terminar siendo penalizados.

Gonzalo Palau Rivas
Economista
gpalau@cable.net.co

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