Gonzalo Palau Rivas

Sorpresas te da la vida

El 11 de febrero el mundo académico estaba pendiente de la renuncia de la ministra de Educación del Gobierno alemán, a raíz del comprobado plagio de su tesis doctoral.

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
febrero 24 de 2013
2013-02-24 04:35 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd878a68f.png

Estas últimas dos semanas han estado pletóricas de acontecimientos y noticias altamente sorprendentes en el ámbito nacional e internacional.

Con tanto avance tecnológico uno no entiende que un meteorito pueda aparecer –así no más– de la noche a la mañana y causar una cantidad de estragos sin que ninguna entidad especializada pueda prever su ocurrencia para tomar las precauciones del caso. Menos mal que este inesperado acontecimiento se dio el pasado 20 de diciembre, en vísperas de la ya olvidada profecía maya, pues si así hubiera sido, el pánico a nivel mundial habría llegado a niveles imposibles de controlar.

Como no fue así, los grandes damnificados fueron los restaurantes regados por el mundo, ya que seguramente muchas familias –ante la inminencia de la hecatombe– hubieran decidido celebrar su ‘última cena’. Claro que pagando a crédito. El lunes 11 de febrero el mundo académico estaba pendiente de la renuncia de la ministra de Educación del Gobierno alemán, a raíz del comprobado plagio de su tesis doctoral años atrás.

Si esta dimisión se produjo o no, casi nadie lo sabe, pues desde el punto de vista de registro mediático vino a salvarla su ilustre compatriota –el cardenal Ratzinger– al hacer pública su decisión de hacer dejación del cargo más honorífico que ser humano pueda llegar a ejercer. Muchas especulaciones se han tejido sobre esta sorpresiva decisión en cabeza de la autoridad máxima del mundo católico.

Tal vez, la más probable y sencilla de todas ellas es que Benedicto XVI terminó siendo víctima del ‘efecto Davivienda’. El destino lo llevó a estar en el lugar equivocado. ¿Equivocado él o equivocada la Iglesia? En el frente interno, sorprende la publicación de varias encuestas de opinión sobre la próxima contienda electoral presidencial, que está a la vuelta de la esquina.

Aparentemente, en una de ellas, la mayoría de los ciudadanos se manifiesta en contra de la reelección del presidente Santos. Pero en sondeos individuales, en los que se pregunta por quién votaría en la disyuntiva entre el Presidente en papel de candidato y cualquiera de los otros presidenciables, el resultado es ampliamente favorable para el actual mandatario (salvo un caso de empate técnico).

¿Más contradicción para dónde? En el campo económico se anuncia, con bombos y platillos, que las exportaciones colombianas marcaron su récord histórico desde que las huestes libertadoras cruzaron el puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Por otro lado, otras estadísticas indican que en el 2012 el peso colombiano sufrió y padeció su mayor dosis de revaluación frente al dólar.

¿En qué queda entonces el impacto negativo y devastador de esa revaluación sobre las ventas externas del país? Los expertos dirán que el grueso de estas son originarias del sector primario y, por lo tanto, menos sensibles a la volatilidad e inestabilidad de la tasa de cambio, pues lo que pierden por revaluación lo ganan con creces por mejores precios internacionales. Sabia, pero insuficiente explicación.

¿No será que se ha vuelto costumbre magnificar el efecto perverso de la revaluación y menospreciar, de paso, beneficios como el menor costo de las materias primas importadas, la mayor absorción de tecnología foránea, o el más fácil acceso a recursos financieros abundantes en los mercados internacionales? Sorprendentes sorpresas a granel.

GONZALO PALAU RIVAS
PROFESOR, U. DEL ROSARIO

gonzalo.palau@urosario.edu.co

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado