Gonzalo Palau Rivas

Somos de los más sufridos

Colombia está bien en inflación, regular en crecimiento y mal en desempleo.

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
mayo 02 de 2011
2011-05-02 02:15 a.m.
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De acuerdo con el panorama económico en América Latina para el 2010, publicado por Portafolio en su edición del 4 de abril, los colombianos somos parte del grupo de ciudadanos de la región que más sufren por razones económicas.

Recordemos que con base en la metodología diseñada por el profesor Kalmanovitz, el índice de Sufrimiento Macroeconómico (ISM) resulta de sumar dos factores negativos –inflación y desempleo– y restar el factor positivo que corresponde a la tasa de crecimiento real del PIB en un periodo.
Dada esta premisa, el ISM debe analizarse más favorablemente en la medida en que el resultado matemático sea más bajo y viceversa.

Algo parecido a lo que ocurre con el coeficiente Gini, que sirve para medir la mala distribución de la riqueza en un determinado país.
En el caso concreto de Colombia, la operación matemática sería la siguiente: 3,17% de inflación más 11,8% de desempleo nos da un primer resultado de 14,97%, cifra a la cual le restamos el crecimiento del PIB, estimado en un 4,3%, y así llegamos a un consolidado final del 11,2%, que mide o representa nuestro nivel de sufrimiento macroeconómico.

Por razones obvias de espacio, no se transcriben los datos parciales de cada una de las economías de la región. Vale la pena concentrarse únicamente en los guarismos finales y, de acuerdo con esto, el índice más bajo (el de menor sufrimiento) corresponde al Perú, con apenas un 1,4%, seguido de Panamá, con el 4,9%, Brasil, con el 5,2%, y México, con el 5,4%.
La clave para ello está, como es obvio, en un buen desempeño económico aunado a tasas de inflación y de desempleo de sólo un dígito.

En nuestro caso, estamos bien en inflación, apenas regular en crecimiento y muy mal en desempleo. Nuestro sufrimiento supera con creces el promedio de la región, que se ubica en un 9,5% y en esta amargura sólo nos superan Nicaragua y Venezuela, cuyos niveles son del 14,2% y del 35,8% respectivamente. Lo de Venezuela es francamente aberrante, pues no sólo tiene la inflación más alta (27%), sino también es la única economía que mostró un crecimiento negativo.

Sin embargo, en desempleo está bastante mejor que Colombia y el hecho de compartir los sitios de retaguardia puede ser uno de los fundamentos para el restablecimiento de unas magníficas relaciones internacionales y especialmente, y crear un clima de gran amistad entre sus respectivos jefes de Estado. Precisamente en los momentos de dificultades y angustia es cuando se dan a conocer los verdaderos amigos.
De la muestra que sirvió como base a estos comentarios hemos dejado deliberadamente por fuera a Paraguay, pues la información de que se dispone es contradictoria.

En algunos informes se menciona un crecimiento importante pero razonable, cercano al 7%; según otras fuentes, la economía paraguaya habría crecido por encima del 14%, lo cual equivaldría a un
récord
a nivel mundial y el sufrimiento de sus ciudadanos sería casi inexistente. Sin embargo, como dice el adagio popular, “de eso tan bueno no dan tanto”, y mientras no haya claridad sobre las cifras, es preferible abstenerse de sacar conclusiones.

De todas formas, de ser cierta la segunda cifra, habría que buscar con lupa al cura colombiano que nos devuelva parte de la felicidad perdida.

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