Gonzalo Palau Rivas

Tesorerías en aprietos

Gonzalo Palau Rivas
Opinión
POR:
Gonzalo Palau Rivas
marzo 10 de 2015
2015-03-10 03:07 a.m.
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Casi a diario, el ministro Cárdenas demuestra su inocultable satisfacción por el comportamiento que ha tenido el dólar desde el último trimestre del 2014 y, especialmente, en lo que va corrido del presente año. Volver a reseñar la lista de ganadores y perdedores frente al intenso proceso de depreciación que está sufriendo el peso colombiano, con respecto al repotenciado dólar, resulta ser un ejercicio estéril y extremadamente repetitivo.

De todos es sabido que, de un lado, están los exportadores y la industria nacional en general, en tanto que en la otra orilla se ubican importadores, inversionistas del exterior y sobre todo agentes económicos endeudados en moneda extranjera, comenzando por el mismo Gobierno Nacional.

Según reporte Banco Central (ver Boletín de Indicadores Económicos), la deuda externa total de la economía colombiana al cierre del tercer trimestre del 2014 se ubicaba prácticamente en un nivel de 100.000 millones dólares, producto de las operaciones de crédito contraídas allende las fronteras por el Gobierno Central desde la década de los 20, del siglo XIX, y por otras entidades del sector público, más créditos adquiridos –especialmente a partir de los 90 del siglo XX– por empresas del sector privado, a las cuales se les abrió ampliamente esta fuente de financiación en el modelo aperturista. Aunque sea obvio y redundante, a ese gran total hay que irle restando periódicamente las amortizaciones a capital realizadas por unos y otros.

Al desglosar la cifra de la deuda total, y contrario a lo que suele pensar el ciudadano del común, no toda ella es ‘culpa’ o responsabilidad del Gobierno. En grandes números, el 60 por ciento de los 100.000 millones dólares está a cargo del sector público y, para sorpresa de muchos, el restante y no despreciable 40 por ciento es por cuenta de las empresas del ramo privado, que muy seguramente tarde o temprano trasladan esa carga a los consumidores vía precios de los productos en los mercados finales.

Mirando la evolución de la deuda externa colombiana en los últimos 10 años, claramente se observa que la que más ha crecido es la privada (casi el doble que la pública) y esto tiene una clarísima explicación. Hasta el 2013, lo más aconsejable para una empresa con reconocimiento en el exterior, era endeudarse en dólares, pues cualquiera que fuese la tasa de interés o costo financiero, este prácticamente quedaba anulado en virtud de la apreciación (hoy añorada por muchos) del peso frente al dólar. En palabras sencillas, era deuda a costo cero. Con la destorcida actual de la tasa de cambio, la situación está pasando de color claro a castaño oscuro y con perspectivas cada vez más sombrías.

A la fecha, y en año corrido, el dólar ha aumentado su valor en más de 30 por ciento, porcentaje que a su vez representa el nivel de encarecimiento de los pasivos externos, sin necesidad de aumentar el stock inicial. A pesar de los cantos de sirena de algunos analistas y del regocijo un poco forzado del Ministro de Hacienda, más de un tesorero, o mejor muchos tesoreros y financieros de bancos, de multinacionales y empresas de diferentes ramas de la actividad económica, deben de estar pasando noches de insomnio frente a la perspectiva que se les viene pierna arriba.

Dicen por ahí, que se está gestando la creación de Asotang (Asociacion Nacional de Tesoreros Angustiados).

Gonzalo Palau Rivas

Profesor de la U. del Rosario

gonzalo.palau@urosario.edu.co


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