Gustavo Galvis Hernández

Alerta, es la deforestación

Gustavo Galvis Hernández
Opinión
POR:
Gustavo Galvis Hernández
agosto 21 de 2014
2014-08-21 04:09 a.m.
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Parodiando la célebre frase que catapultó a Bill Clinton a la presidencia de Estados Unidos: “es la economía estúpido”, la deforestación es, sin ninguna duda, la principal causa de la actual crisis del agua en Colombia.

Incluso, podría decirse que también es lo es de las pasadas crisis, ya sea porque como en estos meses, no hay, sin que todavía haya llegado el fenómeno de El Niño, o porque haya mucha, con inundaciones sin control, cuando aparece el fenómeno de la Niña. Vivimos un vaivén de sequías e inviernos sin avanzar en una gestión integral del agua.

Hay otros factores que inciden en la problemática del recurso hídrico. Desde el inevitable cambio climático, que afecta principalmente a países como Colombia, pasando por una inadecuada gestión del líquido desde lo institucional a todo nivel, nacional, regional y municipal; uso irracional del agua por parte de diferentes sectores que la utilizan.

El agua no es un recurso renovable, bajo la premisa de su uso. Es necesario regularizar su ciclo, empezando a nivel local. La falacia de creernos depositarios de una de las mayores riquezas hídricas del mundo nos ha impulsado a no considerarla como un bien escaso.

La deforestación es la causa primaria de esta debacle. Y en esa acepción caben: depredación de los páramos, desecación de humedales y de manglares, tala de bosques nativos para potrerizar y quema de pajonales, dizque para mejorar el suelo, son prácticas comunes en aras de un ‘desarrollo económico’. Es el cáncer que carcome la nación, sacrificando alrededor de 300 mil hectáreas por año.

Los bosques, páramos, humedales, zonas de manglar, entre otros, son agentes reguladores del recurso hídrico, facilitan que el agua se mantenga más tiempo en un sitio y su escorrentía sea más uniforme; igualmente, evita significativamente el arrastre de sedimentos y así favorecer cauces más profundos y con mayor capacidad de retención.

Eso está probado, donde hay medidas de protección de cuencas, el agua es más abundante, donde ha habido tala y depredación, el agua es un espejismo, que simplemente, cuando hay sol no existe y cuando llega la lluvia, corre rauda y desaparece.

Ante la circunstancia recurrente actual, lo que debe primar en todos los niveles es una política activa de cero tolerancia con la tala de bosques y depredación de ecosistemas estratégicos. La tarea urgente y que no da espera es educativa y cultural, no se trata de un anuncio esporádico de ahorro de agua, va mucho más allá. Una propuesta sencilla, y quizás por lo mismo a veces no realizada, es todos los días, a través de los canales televisivos y otros medios de comunicación (radial, escritos, redes sociales), en los horarios y espacios de mayor audiencia se exija la no deforestación.

No esperemos al siguiente fenómeno climático para empezar. El sector de los servicios públicos ha apostado por ello, pero evidentemente todavía falta mucho por hacer. La invitación es que todos vamos por la cosecha del agua.

Gustavo Galvis Hernández
Presidente de Andesco
 

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