Gustavo Galvis Hernández
columnista

Cambiar la mentalidad empresarial

El mundo que le apuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible está basado en la búsqueda del respeto al medioambiente y aporte social.

Gustavo Galvis Hernández
Opinión
POR:
Gustavo Galvis Hernández
octubre 03 de 2016
2016-10-03 10:20 p.m.
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La manera tradicional de hacer los negocios está llegando a su fin. Con más de 7.000 millones de personas y ecosistemas sometidos a una gran presión, se debe que cambiar la mentalidad. Hay recordar el viejo adagio que dice ‘Dios perdona siempre, el hombre muy poco, la naturaleza nunca’.

Este cambio de actitud empresarial exige una profundización en el concepto de sostenibilidad, bajo las premisas del equilibrio entre lo ambiental, lo económico y lo social, dentro de una adaptación al cambio climático. No nos debemos contentar con hacer lo mínimo necesario (cumplir con la ley), sino hacer lo máximo posible. Cada cual tiene su listón para aportar hasta ‘su máximo’. Lo que sí es claro es que no puede ser como siempre, hay que apostarle a una nueva visión.

El gran escritor francés, Víctor Hugo, decía que si una sociedad quería ser educada se debería empezar por las abuelas, lo cual implica al menos dos generaciones.
Recientemente, Anderson, Amodeo y Hartzfeld mencionan que debido a que un cambio de mentalidad no se da de la noche a la mañana, y es un proceso de largo aliento, hay que aprender de las empresas que “han ido más allá de retoques superficiales, haciendo plenamente suya la sostenibilidad y generando profundos cambios en su cultura organizativa”. Este cambio de actitud exige, además, que toda la organización comience a tener en su ADN el concepto de la sostenibilidad, para que la interacción colectiva genere “conocimientos, estructuras, procesos, prácticas y experiencias que impulsen hacia adelante a la organización”.

La metaformosis empresarial pasa por la definición de la visión del cambio, en el cual los directivos de la empresa tienen que ser además de líderes, mensajeros, evangelizadores, profesores y animadores. Definido ese compromiso, se debe establecer el cronograma de actuación, con indicadores cuantificables y posibles, dejando el espacio para la imaginación y la audacia. Luego viene la etapa de la transformación o metamorfosis de la organización, con innovación y audacia. Googins y otros, dicen que “tener licencia para fracasar es esencial para que la gente despliegue toda su capacidad de innovación”.

Posteriormente, aparece la verdadera apertura hacia el cambio, en la cual la retroalimentación positiva de los procesos integrales de la empresa se refuerza hacia la transformación.

Finalmente, la etapa de influencia positiva hacia los demás grupos de interés.
Obviamente, todo ciclo de cambio no termina nunca y es continuo y dinámico. Naciones Unidas, con la promulgación de la Agenda Mundial de Desarrollo Sostenible, ha logrado que la humanidad se ponga de acuerdo en el mundo que queremos y ha trazado el camino en esa dirección a partir de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas.

Esta nueva agenda, la más ambiciosa que se haya puesto el planeta, necesita de transformaciones profundas y estructurales a favor de las personas, el medioambiente y la prosperidad para conducir al planeta hacia la sostenibilidad.

El mundo que le apuesta con fuerza a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales cumplen un año de promulgados, está basado en la búsqueda de la prosperidad con equidad, respeto al medioambiente y aporte social. Es la manera como la tendencia actual se está presentando.

En conclusión, si no hay cambio en la forma empresarial actual, no habrá futuro. ¡Manos a la obra!

Gustavo Galvis H.
Presidente de Andesco

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