Diseño y poder

Gustavo Valdivieso
POR:
Gustavo Valdivieso
mayo 03 de 2013
2013-05-03 04:08 a.m.

¿Cómo decidir mejor? Así de simple y de compleja es la pregunta que responde el Manual de Análisis y Diseño de Políticas Públicas, escrito por un grupo de profesores e investigadores de la Universidad Externado, dirigidos por Gonzalo Ordóñez.

Las políticas públicas son más importantes ahora que hace unos años en Colombia, y una buena razón para ello es que son políticas que adopta el Estado, y la influencia de este no ha parado de crecer. Del 2002 al 2012, el presupuesto general de la nación, en términos corrientes, creció 150 por ciento. El peso del presupuesto en el PIB también ha venido creciendo. El bienestar de los colombianos en el 2013 se ve más influenciado por el Estado, que hace 10 años. La influencia de las normas crece cuando el Estado tiene mayor capacidad para asegurar su cumplimiento.

Pero, ¿ha crecido la efectividad del gasto? Esa pregunta es más difícil de responder. No hay mucha información sobre la efectividad en el pasado, e instrumentos como las evaluaciones de políticas que coordina el DNP necesitarán más tiempo antes de permitirnos comparaciones intertemporales. Gasto inefectivo es desperdicio de recursos que, por más que crezcan, siempre serán escasos.

La vida nos enseña que el ‘ciclo de las políticas públicas’ (identificación del problema, formulación, decisión, implementación, monitoreo y evaluación, continuación o terminación), rara vez se cumple. Pero también sabemos que es más difícil analizar y diseñar políticas si no partimos de ese supuesto del ciclo. El Manual ofrece, para cada una de las etapas, herramientas sencillas identificadas mediante la revisión de literatura, que no requieren software y, por tanto, son aplicables no solo en un ministerio, sino en la más pequeña de las alcaldías.

En el fondo, hay dos problemas estructurales frente a los cuales el Manual es una herramienta útil. El primero es el de la capacidad: de los 1.100 municipios colombianos -número que sigue creciendo-, más del 90 por ciento tienen tan pocos recursos que no están en capacidad de desarrollar políticas propias, solo de canalizar programas nacionales. Esta escasez incluye los recursos humanos: pocos profesionales capacitados para el diseño de políticas (aún si se apelara a bolsas), por lo que vehículos de difusión de herramientas relativamente sencillas de aplicar, como el Manual, son importantes. Aún donde hay profesionales de buen nivel, las técnicas de estructuración de problemas -las que nos permiten no resolver el problema equivocado- diferentes al Marco Lógico son relativamente poco conocidas, con lo que, frecuentemente, carecemos de métodos para analizar problemas, con supuestos, diferentes a los de la causalidad lineal, tan escasa en los temas sociales.

El segundo es el del poder: el analista de políticas públicas puede ser un consultor o técnico de nivel alto, incluso, en las organizaciones, pero no es él quien decide. Por bueno que sea su análisis, debe convencer a quien sí tiene poder de que lo adopte, y el Manual tiene herramientas para ello. Aunque sabemos que, con frecuencia, quienes toman las decisiones simplemente no quieren ser influidos. El problema del poder no lo resuelve ningún manual ni norma, sino incentivos positivos para quien diseñe bien, y negativos -aunque no necesariamente destitución- para quien no lo haga. Se resuelve con poder.

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