Harry Adler
análisis

¿Serán los fondos indexados generadores del caos?

Si el mercado estuviera perdiendo eficiencia, sería de esperar que los administradores activos superaran fácilmente a los índices.

Harry Adler
POR:
Harry Adler
diciembre 07 de 2017
2017-12-06 08:15 p.m.
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Según un informe de Bloomberg, durante el primer semestre de este año fueron trasladados en Estados Unidos 500.000 millones de dólares de fondos activamente administrados hacia los fondos pasivos, que se limitan a invertir de acuerdo con un índice.

Se repite el fenómeno del año pasado, cuando los fondos indexados captaron 563.000 millones de dólares, mientras que los activamente administrados sufrieron redenciones netas por 326.000 millones de dólares. El valor total de los primeros alcanzó, en ese entonces, 3,1 trillones de dólares, muy cerca ya de los 3,6 trillones de dólares de la contraparte, de acuerdo con cifras de ‘Morningstar’.

Los fondos indexados cuentan, además, con el guiño de Warren Buffet, quien ganó muy cómodamente una apuesta a diez años, jugándosela a que su eventual contrincante no podría superar el rendimiento de un fondo de muy bajo costo invertido, de acuerdo con el índice S&P 500. Además, ha dado instrucciones para que el 90 por ciento del legado que dejará a su esposa debe ser invertido en este instrumento.

En una nota que escribí en Portafolio, relacionada con estos hechos, un lector estuvo muy en desacuerdo con la propuesta de Buffet:

“Si todo el mundo invirtiese en los fondos indexados, se daría a largo plazo un aumento inercial de esas acciones, por la necesidad de estarlas comprando y comprando, lo que las llevaría a alcanzar precios ridículamente altos. Estos fondos cada vez más enormes quedarían con la mayoría accionaria porque hasta a los mayores accionistas y especuladores les venderían a los elevados precios. ¡Nada sube hasta el cielo, y aún menos las acciones!”.

El planteamiento no es nuevo. En efecto, unos 15 años atrás William Sharpe, profesor emérito de Finanzas en la Universidad de Stanford y Premio Nobel de Economía en 1990, ya advertía sobre un “frágil equilibrio” en ese mercado.

Por un lado, escribía, están los inversionistas activos, quienes mediante sus investigaciones buscan lucrarse a través de las imperfecciones que encuentran. Gracias a sus hallazgos, los precios se aproximan a valores reales, y hacen que los mercados funcionen de una forma ‘bastante eficiente’. Y por el otro, los inversionistas pasivos, que nada aportan, por su indiferencia ante los precios (y que a la fecha han obtenido resultados muy favorables por cierto).

Indudablemente, si todos optasen por esta última línea, el sistema quedaría desprovisto de ese mecanismo que establece continuamente los precios, y que paradójicamente es el responsable de que la estrategia resulte efectiva.

¿Se produciría en este último caso el caos total? ¿O quizás es posible que los fondos indexados alcancen un determinado tamaño, a partir del cual las acciones se alejen masivamente de sus valores reales? O como se ha llegado a plantear, ¿podrían estos portafolios llegar a distorsionar los mercados financieros?

No hay antecedentes sobre lo que puede ocurrir cuando una cantidad tan enorme de recursos se invierte bajo una misma fórmula. Pero el primer interrogante puede descartarse de una, por el simple hecho que un mercado totalmente indexado se convertiría en terreno excesivamente fértil para inversionistas astutos. Con el afán de lucro inherente a Wall Street, resulta inconcebible que en la práctica pueda ocurrir.

En cuanto a un posible punto de quiebre, expertos como John Bogle, Burton Malkiel y Charles Ellis coinciden en que solo cifras superiores a 90 por ciento pueden ser problemáticas, gracias, en parte, a la baja rotación que hacen este tipo de fondos (entre 5 y 10 por ciento del volumen diario, de acuerdo con Vanguard). Y como los que emigran a instrumentos indexados son por lo general los más inexpertos y peor informados, el espacio activo se va restringiendo a los más preparados.

Al respecto, hay un estudio publicado en el 2014 por el señor Christopher Philips, ‘Estratega de inversiones en el Grupo Vanguard’, en el cual establece que aunque la tercera parte de los activos de los fondos tradicionales ya eran pasivamente administrados, los productos indexados representaban apenas 14 por ciento de la capitalización total del mercado, cuando se incluyen los activos manejados por los fondos de cobertura, los fondos de pensiones, las cuentas individuales profesionalmente administradas, y las acciones adquiridas directamente por particulares. Aunque dice ignorar cual puede ser el punto de quiebre, el señor Philips es escéptico en cuanto a la posibilidad de que los recursos pasivos puedan eventualmente llegar a 50 por ciento.

Cabe recordar que Moody’s estimó recientemente que en el 2024 el 50 por ciento de los activos en Estados Unidos serán manejados bajo el formato pasivo.

Con respecto a la tercera inquietud, la firma Sanford C. Bernstein publicó un reporte en agosto del 2016, en el cual planteaba que el crecimiento de las inversiones pasivas puede resultar más dañino que el marxismo, en el sentido que al no tener en cuenta aspectos de rentabilidad y crecimiento, los mercados verán mermada su función de asignar eficientemente los recursos, concentrándose, además, en las grandes empresas.

Por ahora, si el mercado estuviese perdiendo eficiencia, sería de esperar que los administradores activos superasen fácilmente a los índices. Y que los diferenciales entre los precios de oferta y demanda estuviesen creciendo. Nada de esto está sucediendo.

Adicionalmente, la eficiencia de un mercado va de la mano con el nivel de información de los participantes activos. Los avances en tecnología continuarán siendo vientos a favor para que los mercados sean más competitivos y, por lo tanto, más eficientes.

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