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¿Hay futuro para el sector floricultor?
febrero 8 de 2012 - 10:16 pm
Es crucial la buena disposición del sistema financiero para ayudar a un sector que logró sobrevivir durante nueve años a una fuerte marea cambiaria.
Hasta el 2002, el sector floricultor gozaba del prestigio de ser uno de los más rentables, competitivos y prósperos del país.
En dicho año cerró con utilidades agregadas por cerca de 15 mil millones de pesos.
Sin embargo, desde entonces empezó a experimentar un evidente deterioro financiero plasmado en progresivas y crecientes pérdidas.
El 2010 registraba pérdidas netas por 97.421 millones de pesos, y a junio del 2011, de un total de 223 empresas se encontraban 20 en proceso de liquidación; 8 en reestructuración; 20 en reorganización y la Superintendencia de Sociedades señala a 47 empresas en riesgo alto de entrar en los procesos de disolución.
Aunque se podrían identificar varios determinantes de esta crisis, existe una clara coincidencia entre el inicio del proceso de revaluación en marzo del 2003 y los saldos en rojo de este sector agroexportador.
Esta crítica situación es de una profunda trascendencia social y económica para el país, pues el negocio floricultor históricamente es el segundo renglón agroexportador después del café; en el 2011 generó 180 mil empleos entre directos e indirectos. Igualmente, aún mantiene su posición mundial como el segundo exportador, luego de Holanda.
Es importante resaltar que este periodo de dificultades ha convertido a los floricultores actuales en expertos coberturistas de los riesgos cambiarios.
Con el apoyo del Gobierno, ellos han logrado sostener viva la industria y la mayor parte de sus empleos en virtud a su gran persistencia para mejorar su productividad y reducir sus costos.
No obstante, la sostenibilidad del sector cada día se torna más compleja, debido a que las pérdidas acumuladas han tenido consecuencias que les restan posibilidades de competir en un ámbito internacional, donde países comparables como Ecuador y Kenia vienen tomando grandes ventajas en términos de innovación; teniendo en cuenta que el mercado mundial de las flores registra una creciente demanda por variedades modernas que le exige a los floricultores cuantiosas inversiones destinadas a su compra y a las respectivas regalías.
Esta es una seria restricción para los floristas colombianos, quienes tienen limitaciones para acceder al crédito bancario.
Es de resaltar también, que en Colombia el impacto cambiario negativo en los ingresos es superior al de estos dos países de referencia.
Ecuador tiene su economía dolarizada y Kenia experimenta una tendencia devaluacionista. En tal sentido, Ecuador se ha podido diferenciar con la inversión que hace en variedades modernas, mientras Colombia lo hace en una proporción mucho menor.
Todo eso se agrava si se consideran las diferencias de los costos laborales que en Colombia son de 487 dólares mensuales por trabajador; en Ecuador, 400 dólares y en Kenia, de sólo 80 dólares.
En este contexto, es pertinente advertir que desde el 2011 el sector floricultor proyectó ventas para el 2012 por 1.120 millones de dólares, cifra que podría disminuir en vista de que el pasado 3 de enero la tasa de cambio acentuó su tendencia decreciente en una época cercana a la celebración del día San Valentín en Estados Unidos, ocasión que genera una demanda cercana a 168 millones de dólares, lo cual representa el 15 por ciento de las exportaciones de todo el año.
Afortunadamente, el 22 por ciento de esas ventas específicas fueron protegidas desde el 2011 por medio del programa de Cobertura del Gobierno, que subsidia hasta el 80 por ciento de la prima de opciones put europeas y, seguramente, otra gran parte de esas exportaciones fueron cubiertas por vía bancaria.
Es alentador el anuncio de que el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reactivará en los días venideros este programa de Coberturas Cambiaras que le permitió cubrir exportaciones al sector floricultor en el 2011 por 515,4 millones de dólares, valor que representó el 70,9 por ciento de los 49 mil millones de pesos destinados para este propósito por el Ministerio.
Asimismo, los floristas lograron compensaciones de 28.352 millones de pesos por caídas inesperadas de la tasa de cambio. De continuar la eficiencia del programa, los floricultores podrán seguir mitigando sustancialmente el negativo impacto cambiario.
Se podría afirmar que la sostenibilidad en el largo plazo de este sector estará condicionada a su capacidad de invertir en proyectos conducentes a nuevas variedades, por lo tanto, se necesitará la voluntad decidida del Gobierno para seguir apoyándolo sostenidamente con su programa de Coberturas y contribuyendo en la búsqueda y definición de fórmulas tendientes a bajar los costos productivos.
En esta misma dirección, es crucial la buena disposición del sistema financiero para ayudar a un sector que logró sobrevivir durante nueve años a una fuerte marea cambiaria, que ya sabe controlar, pero que lo dejó débil de recursos para desarrollarse al ritmo que exige este importante y rentable ramo a nivel mundial.
Iván Darío Arroyave Agudelo
Presidente Bolsa Mercantil de Colombia
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