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Henry Bradford Sicard
Análisis

Empresas sostenibles: buen negocio para todos

Las organizaciones deben asumir la responsabilidad que tienen con su entorno para enmarcar sus acciones en generar valor social y económico.

Henry Bradford Sicard
POR:
Henry Bradford Sicard
julio 04 de 2017
2017-07-04 09:24 p.m.
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Sin duda alguna, hablar de sostenibilidad dentro de una compañía debe ser un tema prioritario. El factor humano y el medioambiente, son dos elementos que soportan las actividades que una organización realiza, y por lo tanto, convertirse en una empresa sostenible no solo es una forma de invertir en el futuro de las siguientes generaciones, sino un medio para alcanzar mayor permanencia en el mercado y con una rentabilidad superior.

Como todo proceso dentro de la organización, la sostenibilidad debe ser llevada al plano de la gestión. Es fundamental plantearse objetivos que vayan de la mano de la misión y visión de la empresa y que puedan ser integrados al plan estratégico de la misma. Sin embargo, las metas y acciones propuestas, deben vincularse con los aspectos sociales, económicos y medioambientales del contexto nacional e internacional; es vital que las organizaciones asuman la responsabilidad que tienen con su entorno, para enmarcar sus acciones en la generación de valor social, ambiental y económico, en un horizonte de corto y largo plazo.

Frente a este panorama, ¿cuáles deben ser algunas de las medidas que se deben aplicar en una compañía para ser sostenible?

En primer lugar, debe haber un esfuerzo por integrar a su población más cercana, pues es esta la que a diario tiene una relación directa con las actividades de la compañía.
Lo anterior significa que las acciones asumidas deben estar sustentadas en la realidad local, teniendo siempre en cuenta las necesidades de la comunidad y el impacto que la organización genera sobre la misma.

En este sentido, juegan un papel fundamental, el buen uso de los recursos naturales y las labores dirigidas a eliminar –o por lo menos mitigar– la contaminación y otras posibles alteraciones del medioambiente.

Asimismo, es vital tener políticas internas de responsabilidad social, que van desde las buenas prácticas laborales, hasta la contribución en temas sociales mediante proyectos para la erradicación de la pobreza o el acceso a educación de la población. Una empresa comprometida con el desarrollo del país, es una organización que, sin duda, tiene una mejor imagen y posicionamiento dentro del mercado, al crear un patrón diferenciador, que a su vez, repercute en mayor competitividad.

En segundo lugar, la figura de liderazgo debe estar presente y comprometida con todas las actividades: líderes motivadores que inspiren a sus equipos a realizar las labores de manera más eficiente y eficaz; que generen mayores niveles de respeto e internalización de valores y principios que caractericen a la empresa; que motiven a actuar de manera coherente, cumpliendo con los objetivos de sostenibilidad propuestos. Liderazgo que lleve a las buenas acciones.

En tercer lugar y no por ello menos importante, se encuentra el producto o servicio que se ofrece al mercado. Este debe ser la mayor muestra de sostenibilidad y compromiso con la sociedad, respondiendo a necesidades que la misma población plantea, así como a las exigencias del cambio climático. Un ejemplo de esto es que los productos se empaquen con materiales biodegradables o reciclables.

Las políticas de sostenibilidad dentro de las empresas constituyen buenas prácticas con resultados visibles tanto a corto como a largo plazo, por ello, iniciar este proceso constituye un modo de inversión.

Las futuras generaciones podrán habitar un mejor mundo y las organizaciones tendrán una mejor reputación, ahorrarán en sus gastos, mejorará su clima laboral y productividad, se atraerá talento humano con mejores aptitudes y, a largo plazo, tendrán la capacidad de responder mejor frente a los diferentes riesgos.

Una empresa sostenible es una organización que genera valor agregado y contribuye al cambio de mentalidad de toda la comunidad.

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