Hernando José Gómez

¿Y si baja el petróleo abruptamente?

Hernando José Gómez
Opinión
POR:
Hernando José Gómez
octubre 30 de 2014
2014-10-30 01:52 a.m.
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Aunque todavía no hay plena certeza sobre la forma como se financiará el presupuesto de la nación para el 2015, parece ser que las cartas del Gobierno ya están jugadas. La apuesta se compone de la continuidad del cuatro por mil, el impuesto al patrimonio y una sobretasa al Cree.

Estas medidas, a pesar de que no resultan del todo inesperadas, se han prestado para fuertes controversias entre analistas, gremios y empresarios del país por su posible impacto sobre la inversión privada y el crecimiento económico.

Seguramente, el tono del debate irá subiendo cuando la discusión pase de las necesidades presupuestales del 2015 hacia la financiación de las promesas de campaña, en términos de educación, primera infancia y los gastos del posconflicto, ante un eventual acuerdo de paz, aumentando la dificultad para realizar este año un ajuste tributario de fondo.

Como si lo anterior fuera poco, las cuentas del Ministerio de Hacienda contemplan en su Marco Fiscal de Mediano Plazo, que los precios y la producción del petróleo se mantendrán por encima de los 100 dólares por barril y del millón de barriles diarios, respectivamente. No obstante, reconocidos centros de pensamiento como Anif y Fedesarrollo han prendido las alarmas acerca de los crecientes riesgos de que dichas proyecciones se cumplan, lo que aumentaría, aún más, el faltante de recursos para los próximos años.

En ese mismo sentido, llama la atención un reciente estudio del Pnud, que dirigí y trabajé con Jonathan Malagón y Carlos Ruiz, el cual evalúa los efectos económicos y sociales de una eventual destorcida en los precios del petróleo a niveles de 60 dólares.

Aunque, a primera vista, pareciera que la investigación está alimentada con una buena dosis de pesimismo, la perspectiva de crecimiento de la producción de hidrocarburos no convencionales, el mayor potencial de obtención de petróleo en pozos ya existentes -gracias a nuevas tecnologías de extracción- y la debilidad de los fundamentales para explicar los altos precios actuales del crudo, conducen a pensar que el riesgo es real y nada despreciable.

En efecto, de materializarse la caída de los precios del petróleo, la recesión que experimentaría el país sería comparable con la observada finales de los 90. El ingreso per cápita, por ejemplo, caería más de 10% en un lapso de 7 años, en comparación con un escenario de estabilidad en el precio del crudo.

Si los efectos estimados sobre el ingreso son preocupantes, el impacto sobre las variables sociales es desesperanzador. La caída en el precio del crudo representaría media década de retroceso en la lucha contra la pobreza y el aumento de la clase media, que tanto esfuerzo le ha costado consolidar al país. En términos fiscales, la disminución en el recaudo sería de más del 1% del PIB por año, que equivale a dos reformas tributarias exitosas, poniendo en riesgo los programas que se esperan llevar a cabo los próximos cuatro años.

Esta es la oportunidad para no solo subir el tono de los debates, sino también el de nuestras aspiraciones como país y blindar desde el punto de vista fiscal las grandes reformas que se requieren. Tal vez, si se posterga la discusión, el Gobierno no tendrá suficiente capital político más adelante para llevar a cabo una reforma tributaria estructural y el cumplimiento de su ambiciosa agenda quedará expuesto a importantes riesgos, como la caída en los precios del petróleo.

Hernando J. Gómez R.
Exdirector del DNP
hdojgomez@hotmail.com


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