Horacio Ayala Vela

Billetes y ceros

Horacio Ayala Vela
Opinión
POR:
Horacio Ayala Vela
abril 12 de 2016
2016-04-12 10:15 p.m.
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La emisión del nuevo billete de 100 mil pesos ha revivido el debate sobre la conveniencia de suprimirle tres ceros a la moneda que circula en Colombia. Son muchos los argumentos que se esgrimen a favor y en contra de esa iniciativa, extraña en nuestro medio, pero utilizada por varios países en épocas de inflaciones elevadas.

El cambio podría alterar nuestras costumbres; por ejemplo, forzándonos a reaprender a manejar las monedas –al menos las de baja denominación, porque las más grandes generalmente reposan en los marranitos–. ¿Cuántas personas usan monederos, como antaño, o se preocupan por las vueltas en monedas? Ahora sí habría que cuidarlas; además, porque mirando las experiencias de otros países, cuando se ha producido el cambio el redondeo de los precios va siempre hacia arriba. Resultará mil veces más costoso, por ejemplo, dejarlas abandonadas con desdén en las bandejas de las máquinas de rayos x.

Pero quizá la mayor preocupación surge de la proliferación de los delitos económicos. Es evidente que los billetes de altas denominaciones permiten que, sin ampliar los instrumentos que ya usan los delincuentes, se multipliquen los valores que obtienen en las falsificaciones, los asaltos, robos, atracos, extorsiones, secuestros y, principalmente, el lavado de dineros; el tema ha sido materia de discusión en Europa, en particular respecto al billete de 500 euros. Además, es evidente que existe cierta prevención por parte de los comerciantes, incluso hacia las especies de denominaciones intermedias. No es extraño encontrar tiendas que se resisten a recibir billetes de cien euros o cien dólares, y muchas examinan en máquinas lectoras incluso los de veinte euros o cincuenta dólares.

Pero también hay ventajas que puede traer la eliminación de los ceros; seguramente la reducción en el costo del transporte material de los billetes resulta marginal, no así en el manejo virtual. Con la gradual y rápida eliminación del papel como instrumento para registrar las transacciones en dinero, ha venido cobrando gran importancia el uso del espacio en los medios magnéticos, hasta el punto de que una de las metas más perseguidas por los fabricantes de aparatos de registro virtual, consiste en colocar la mayor cantidad de memoria electrónica en el menor espacio físico posible.

A la par con el uso de la tecnología, en las presentaciones públicas y privadas de todas las cifras de las empresas y en los formularios oficiales –de impuestos, por ejemplo– se ha vuelto práctica común redondear las cantidades a miles de pesos, a pesar de que en los registros contables no existe la facultad de utilizar ese mecanismo; por el contrario, en muchos casos se siguen registrando las cantidades con centavos.

Como decíamos en alguna ocasión, en estas mismas páginas, la eliminación de tres ceros en nuestra unidad monetaria podría traer grandes ahorros en materia informática, pero, a la vez, una medida de esta índole exigiría un intenso y continuo programa de educación de la población, en especial la más vulnerable, para hacerle frente a un cambio en las costumbres, tan drástico, que fácilmente puede hacer perder el sentido de las proporciones.

Horacio Ayala Vela
Consultor privado
horacio.ayalav@outlook.com

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