Horacio Ayala Vela
columnista

No, señor Ministro

La mayoría de colombianos quiere que al Gobierno le vaya bien. Pero no se ayuda con tantas y tan costosas improvisaciones.

Horacio Ayala Vela
Opinión
POR:
Horacio Ayala Vela
septiembre 12 de 2016
2016-09-12 07:57 p.m.
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A pesar de que existe una gran preocupación por la anunciada reforma tributaria estructural en los estamentos de la sociedad, todo parece indicar que el Gobierno no le está dando la importancia que merece. Al menos eso se puede deducir de las recientes declaraciones del Ministro de Hacienda.

Haciendo eco de las recomendaciones de la Comisión de Expertos, el Ministro explicó, de manera muy simplista, que el impuesto sobre la renta de las sociedades se determinará basado en las cifras que arroje la contabilidad llevada con base en un milagro llamado ‘NIIF’, lo cual permitirá eliminar todos los males que aquejan nuestro sistema tributario. No, Ministro, nada más lejos de la realidad.

Esa supuesta formula mágica, registrada por una entidad privada foránea, otorga a los contadores y a los empresarios mayores grados de discrecionalidad en materia contable, que las normas preexistentes. Pensábamos, igual que la Comisión de Expertos, que el sistema realmente conduciría a tener contabilidades uniformes, basadas en estándares claros y precisos, adaptados a la realidad y a las necesidades del país, pero no es cierto. Las miles de páginas que conforman las mencionadas NIIF están plagadas de fórmulas teóricas y frases confusas, fruto de traducciones literales totalmente ajenas a la práctica y a nuestras costumbres económicas.

Además, los farragosos artículos, doctrinas, conceptos y explicaciones contables contribuyen a contaminar aún más la insufrible carga de normas que agobia a los empresarios colombianos, incrementando la inseguridad jurídica. En vez de simplificar y facilitar el desarrollo de los negocios, mediante una ‘normativa inteligente’, como aconseja la Comunidad Europea, nos están obligando a digerir un monstruo normativo tanto o más voluminoso y denso que el régimen tributario. El Gobierno se desentendió, en particular los ministerios de Hacienda y Comercio, y el precio de este descuido lo están pagando, como de costumbre, los empresarios, es decir, los contribuyentes.

Seria muy interesante medir el costo que ha tenido para los empresarios –en especial las pymes y las entidades sin fines de lucro– la adopción de las denominadas NIIF, y el beneficio real que les representa, a ellas y al país. Utilizar este farragoso embeleco para determinar el impuesto de renta sería dar un salto al vacío.

Tampoco acierta el Ministro cuando afirma que el plazo a partir de octubre para estudiar y debatir el proyecto de reforma tributaria es amplio y cómodo, en especial porque cita como ejemplo lo que pasó con las reformas del 2012 y el 2014. Con todo respeto, en primer lugar, las mencionadas reformas distan mucho de poder denominarse integrales o estructurales; además –y al respecto son muchos los conceptos autorizados que se han emitido– constituyen algunos de los mejores ejemplos de cómo no se debe legislar en materia tributaria.

La mayoría de los colombianos quiere que al Gobierno le vaya bien, para que nos vaya bien a todos. Pero no se ayuda con tantas y tan costosas improvisaciones.

Horacio Ayala Vela
Consultor privado
horacio.ayalav@outlook.com

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