Horacio Ayala Vela

Los paraísos financieros

Horacio Ayala Vela
POR:
Horacio Ayala Vela
mayo 22 de 2013
2013-05-22 01:07 a.m.
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Mucho se está hablando ahora de los paraísos fiscales, pero las preocupaciones de los fiscos por esos edenes son de vieja data.

Los hay de todas clases: totales, donde no existe el impuesto de renta, y otros con tarifas muy reducidas; pero gran parte del éxito se deriva de las sociedades offshore o facturadoras. Como características comunes, ofrecen sociedades con acciones al portador y secreto bancario, razón por la cual estos paraísos cohabitan con los llamados centros financieros internacionales.

De eso se nutren, además del registro de sociedades y del turismo –el título de paraísos proviene seguramente de la afluencia de moradores y visitantes en atuendos de Adán y Eva–.

Por lo general se hallan en territorios insulares, pero no siempre; hay reglas tributarias flexibles en otros sitios, como el Estado de Delaware, en Estados Unidos; Ceuta y Melilla, en España, o Luxemburgo, que se utilizan con los mismos propósitos. Quizá la otra característica común que los distingue es la dificultad para escoger el nombre de una sociedad que no esté ya registrado.

Podría decirse que los fiscos del resto del mundo convivieron con estos paraísos hasta cuando la preocupación por el tema tributario empezó a juntarse con la del lavado de dineros.

Entonces empezaron las fuertes presiones para hacerles cambiar la legislación, las amenazas de sanciones económicas y hasta un ultimátum, hace más de una década, que se desvaneció con la llegada de Bush II. Se desvaneció también el título de paraísos fiscales, cuando la OECD empezó a preocuparse más por los temas de suministro o intercambio de información.

La mayoría de los países desarrollados incluye en sus legislaciones medidas para contrarrestar los efectos de la evasión a través de estos territorios, y no es solo por el impuesto sobre la renta, aunque es el que genera la mayor preocupación; no es casualidad que muchas de las figuras del deporte o la farándula escojan uno de esos sitios como su residencia fiscal.

Una de las actividades más populares es la triangulación de operaciones, que se facturan desde las offshore, pero no tributan, situación que se complica cuando los paraísos se combinan con zonas libres aduaneras. Ahora, además, los fiscos empiezan a enfrentar en serio el reto de gravar las operaciones que se realizan por Internet.

En Colombia, llevamos más de 10 años esperando la reglamentación de los paraísos fiscales, que reguló una ley desde el 2002 para frenar la evasión, incluyendo bienes de nacionales disfrazados como inversión extranjera. El camino a seguir son las medidas nacionales de control, como hacen los países desarrollados, particularmente a través de investigación cambiaria y tarifas especiales para las rentas y las inversiones provenientes de esos territorios.

Tratar de identificar a los dueños de las sociedades del exterior, como se mencionó en algún momento, es misión imposible, porque carecemos de herramientas jurídicas y administrativas para ello.

Por la misma razón, es un error insistir en firmar acuerdos de doble tributación con el modelo OECD, para países desarrollados; si tenemos dificultades para controlar las rentas que se generan dentro del país, mucho más para las de afuera.

Horacio Ayala Vela

Consultor privado

 horacio.ayala@etb.net.co

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