Iván Duque Márquez

Ana Free y el ‘crowdfunding’

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 25 de 2012
2012-10-25 11:23 p.m.
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Ana Free es un fenómeno del talento, la creatividad y el poder de las redes sociales. Nacida en Portugal, empezó a componer sus propias canciones desde los 10 años y a interpretar varios instrumentos simultáneamente con la educación de su voz.

Hoy, a sus 24 años de edad, con un título en economía de la Universidad de Kent (Reino Unido) y una tesis destacada por su investigación sobre las regalías en la industria de la música, Ana tiene una historia maravillosa que contar.

Desde hace varios años, empezó a colgar sus propios vídeos en Youtube, interpretando covers de las principales bandas y solistas del pop, al igual que sus propios trabajos.

Gracias a su capacidad, una voz espectacular y el dominio de la guitarra, consiguió que más de 30 millones de personas descargaran sus producciones caseras y se convirtieran en fans de una artista independiente, en una industria en la cual el éxito no se alcanza fácilmente sin el poder de los principales sellos.

Así, libre, como su nombre artístico, Ana logró que sus canciones fueran escuchadas en Europa y se convirtiera en una imagen poderosa para la juventud portuguesa, llevándola a ser la madrina de varias causas sociales y a efectuar la apertura musical de Shakira en su último concierto en Lisboa. Esa fuerza artística también ha consolidado nuevos éxitos.

Sus propios seguidores, a través de Internet, en plataformas de crowdfunding, financiaron su primer disco, el cual ha alcanzado éxitos en Portugal y Europa.

¿Qué hay detrás de esta historia? El poder del talento y la creatividad en un mundo donde las redes están llamadas a producir cambios en la forma como operan ciertas industrias.

Lo que ha logrado Ana con el financiamiento online de su primer producto discográfico se apoya en una realidad ineludible. La industria del crowdfunding creció en EE. UU., 63 por ciento en el 2011, movilizando más de 1.500 millones de dólares. Adicionalmente, existen más de 100 sitios web dedicados a financiamiento en redes que están por salir al aire para impulsar empresas nacientes, proyectos y causas sociales.

Compañías como Kickstarter, Indiego, Wefunder o el grupo Constantini en Argentina, por mencionar algunos ejemplos, están avanzando en estás plataformas.

El reto del crowdfunding está en la regulación. Su crecimiento es más rápido que la capacidad institucional para establecer su debida operación y determinar si son donaciones o aportes de capital, conforme a las legislaciones financieras. En EE. UU., son varios los legisladores que buscan crear un marco óptimo para este mecanismo de movilización de capital.

Lo cierto es que este fenómeno está surgiendo de forma dinámica y tenemos que anticipar su expansión en América Latina para no obstaculizar que, por esta vía, el talento y el emprendimiento hallen oportunidades que por los medios tradicionales no llegan con facilidad.

Iván Duque Márquez

Analista

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