Iván Duque Márquez

Guayabo departamental

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
mayo 25 de 2016
2016-05-25 09:02 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785f521195.png

No hay duda que el exceso de licor es perjudicial para la salud. Por esta razón muchos países han adoptado políticas que restringen la producción, distribución y venta de licores e inclusive han optado por la creación de monopolios para ejercer un mejor control.

En desarrollo de esos principios, el artículo 336 de la Constitución establece como excepción al principio de la libre competencia la existencia del monopolio de licores. Esta medida le da a los departamentos la posibilidad de controlar su producción y comercialización y establece arbitrios rentísticos destinados a fines públicos y sociales, especialmente para salud y educación. Así las cosas, muchos departamentos desarrollaron sus industrias licoreras para cumplir con el doble propósito.

Bajo estas condiciones es importante entender cómo funciona el mercado nacional de licores. Básicamente los licores nacionales, principalmente ron y aguardiente, representan el 80 por ciento del mercado nacional y son una fuente importante de recursos para los departamentos.

En Colombia con la expansión de la clase media de los últimos 14 años, se ha generado un mercado potencial para la industria de licores que entusiasma a las multinacionales del licor y a las importadoras del mismo. Por eso han intentado romper el monopolio consagrado en la Constitución y facilitar sus condiciones en el mercado nacional. El primer intento se vio en la discusión del Plan de Desarrollo donde se quiso colar un orangután. Ahora pretenden hacerlo a través de una ley que supuestamente quiere dar cumplimiento a compromisos internacionales y generar equidad en el mercado nacional. Por eso es conveniente desmitificar algunos elementos del proyecto.

Se ha dicho que el proyecto responde a los compromisos de los TLC. Falso. Ningún TLC puede comprometer la modificación de la Constitución, de lo contrario estaría revestido de ilegalidad.

El proyecto de ley no incentiva el mercado ilegal. Falso. En Colombia el 24 por ciento del mercado de licores es ilegal y se encuentran allí tanto el licor de contrabando como el licor adulterado. Al aumentar el impuesto a todos los licores como lo señala el proyecto se incentiva la ilegalidad.

El proyecto de ley es equitativo. Falso. La mayor carga fiscal recae sobre los licores nacionales versus el licor importado e inclusive con la nueva modalidad tributaria, el ron importado queda en condiciones ventajosas frente al ron nacional.

El proyecto de ley no modifica el monopolio de licores. Falso. A través de sutiles enmiendas se está reduciendo la capacidad regulatoria de los departamentos y dando ventajas a la captura de concesiones y permisos por parte de distribuidores.

En adición a estas consideraciones, no se ve bien que quien hasta hace pocos días fungía como presiente del gremio de los importadores de licores, ocupe hoy un papel protagónico en el gabinete del Presidente del República. También deja un pestilente tufo que un exministro de salud del actual gobierno, desde una firma fundada por otros altos funcionarios del gobierno, lidere los estudios que fortalecen la postura de los importadores de licores.

Es válido discutir la existencia del monopolio de licores. Lo que no es entendible es que se quiera modificar la Constitución por la puerta de atrás y se quieran favorecer intereses de multinacionales, generando perjudiciales incentivos al contrabando.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado