Iván Duque Márquez

El IVA y los de ruana

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
abril 27 de 2016
2016-04-27 08:07 p.m.
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El país marcha hacia una nueva reforma tributaria, ahora llamada estructural. Hasta el momento se ha tratado de vender como un episodio ‘histórico’ porque viene de las recomendaciones de un destacado grupo de expertos.

Es cierto que muchas de las recomendaciones están orientadas a corregir errores del sistema y merecen ser adoptadas. Entre ellas están los cambios a las dos últimas reformas, en las cuales nacieron el Cree, la sobretasa del Cree y los confusos mecanismos de clasificación de contribuyentes como el Iman y el Imas.

Pero, más allá de los cambios necesarios y positivos, la reforma que vendrá debe también evaluarse por el dinero que espera recaudar y sus respectivas fuentes. Sumando impuestos nacionales y locales, la reforma aspira conseguir 11,4 billones de los cuales 8,2 billones son gravámenes nacionales y 3,2 billones son tributos locales.

¿De dónde saldrá la platica? Principalmente del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Lo que se espera recaudar por concepto de este gravamen representa el 65 por ciento del total de los nuevos ingresos de toda la reforma y el 93 por ciento del recaudo de los impuestos nacionales.

¿Y cómo es la arquitectura para alcanzar esas metas? Entre otras cosas, se le impondrá un IVA del 5 por ciento a los libros, los huevos, el queso fresco, la leche, el maíz, el arroz, la carne y el pescado. Con el 10 por ciento se gravarán computadores personales, dispositivos móviles, el internet de los estratos 1, 2, y 3, boletas para eventos y otros bienes y servicios. Y con el 19 por ciento estarán la medicina prepagada y todos los productos que hoy tienen tarifa del 16 por ciento.

¿Por qué llegamos a este punto? Porque el Gobierno nunca ahorró en los años de bonanza petrolera, de la cual entre el 2010 y el 2014 recibió más de 60 billones. Porque en esos mismos años creció el presupuesto al ritmo de 11 por ciento anual. Y solo entre el 2013 y el 2014 aumentó el presupuesto nacional en 16 billones de pesos.

Es preocupante que la esencia de la reforma tributara, denominada estructural, en materia de recaudo consista en pasar la factura regresiva a la clase media y a los pobres, justo cuando la inflación crece, afectándoles el bolsillo y se está resquebrajando la confianza del consumidor.

Todos queremos un sistema tributario simple, eficiente, transparente, que impulse la formalización, la inversión y la competitividad. Desafortunadamente, una reforma concentrada en el IVA se aleja cada vez más de ese propósito, y estimula aún más la informalidad.

Como era de esperarse, el gobierno usará a los expertos para lucir inocente frente al golpe tributario concentrado en el IVA. El desgreño fiscal ha detonado esta cascada que nos permite entender una vez más que los errores del gobierno Santos los pagan los de ruana. Validar ese enfoque es rendirle un homenaje al derroche y dejar de exigirle a los responsables que se aprieten el cinturón. Valdría la pena recordar a Churchill cuando dijo que “una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre con los pies dentro de un balde tratando de levantarse halando de la manija”.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

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