Iván Duque Márquez

Balanza creativa

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
febrero 28 de 2013
2013-02-28 01:51 a.m.
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Una de las grandes ambiciones de los países en vía de desarrollo consiste en alcanzar la transición hacia una sociedad del conocimiento. Lamentablemente, este anhelo se ha terminado convirtiendo en una frase común que adorna los discursos de los líderes políticos, siendo percibida por el público con profundo escepticismo.

La verdad es que para hacer la transición a una economía dominada por las ideas, la innovación y el ingenio es necesario emprender un cambio de modelo, que implica pasar de la dependencia exclusiva en las materias primas y las manufacturas a una estructura económica, en la que la propiedad intelectual y las ‘mentefacturas’ sean motores reales de progreso.

Ante esta reflexión es pertinente revisar cómo se encuentra América Latina y el Caribe frente a otras regiones del mundo, en lo que corresponde a ‘mentefacturas’. Nuestra región apenas representa el 0,5 por ciento de todos los ingresos globales por concepto de regalías y licencias, como lo evidencian estadísticas del Banco Mundial. El panorama es todavía más grave cuando nos encontramos con que nuestra balanza creativa es profundamente deficitaria. Mientras América Latina y el Caribe percibe ingresos por regalías y licencias por el orden de 1.182 millones de dólares, paga al resto del mundo cerca de 6.600 millones de dólares por el mismo concepto.

Tal vez, como consuelo de tontos, se podría decir que China también cuenta con una balanza creativa deficitaria en más de 15.000 millones de dólares, tan solo representando el 0,48 por ciento de los ingresos por patentes y licencias. Pero quedarse ahí estimula la mediocridad y nos impide ver las cosas como son. La evidencia nos indica que EE. UU., Japón, Francia, Reino Unido y Alemania reciben el 80 por ciento de los ingresos globales provenientes de regalías y licencias de propiedad intelectual.

La gran coincidencia que se desprende de estas cifras contundentes es que los países con mejor balanza creativa son aquellos en los que han florecido con dinamismo las industrias culturales. Música, cine, arte, diseño, publicidad, animación digital, videojuegos, creación de software, producción editorial y medios son algunos de los sectores en los que países como EE. UU., que genera el 50 por ciento de los ingresos por regalías creativas, o Japón, con el 12 por ciento, se han posicionado globalmente.

¿Puede América Latina soñar con un superávit creativo? Por supuesto que sí. Pero lograrlo requiere que desde los ministerios de Hacienda, Planeación y Comercio se vea a los sectores creativos como estratégicos para la transformación productiva, generación de empleos para la juventud y la competitividad. Esa primera cuota de conciencia se debe traducir en un marco de políticas públicas que incentive la inversión en las industrias creativas, que vea en el talento artístico una fuente de capital humano y que conciba la cultura como una genuina fortaleza comparativa.

Aprovechar la bonanza de las materias primas para llegar a la economía del conocimiento mediante la autopista del talento creativo es un deber inaplazable.

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