Iván Duque Márquez

‘Biodemagogos’

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
marzo 19 de 2015
2015-03-19 02:31 a.m.
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La demagogia ha sido empleada a lo largo de la historia como una estrategia para alcanzar el poder, entusiasmar a las multitudes y reflejar una imagen que no siempre está sustentada en la realidad, pero que permite ganar aplausos y afectos. Muchas veces, apelando a esta histórica y reprochable práctica, los gobiernos han terminado utilizando el lenguaje ambientalista para sintonizarse con una población que, angustiosamente, se preocupa por el cambio climático y sus efectos, y para dar señales cosméticas de querer ‘un nuevo mundo o un nuevo país’. Una de las formas más claras de cómo esa demagogia se aprecia tiene que ver con la poca coherencia que existe entre el discurso y los dineros asignados para aplicar las estrategias verdes.

No cabe duda de que el documento de Bases del Plan de Desarrollo, que actualmente se discute en el Congreso, cuenta con un elegante y bien escrito capítulo de Crecimiento Verde. Vale decir que incorporar una visión multisectorial de ese tema es necesario en una agenda de políticas públicas para un país, que, como Colombia, demanda a gritos una agenda de desarrollo cada vez más enfocada a la sostenibilidad. No obstante la belleza de la prosa técnica y la precisión del diagnóstico, el Plan de Desarrollo se queda en enunciados, metas algo gaseosas, poca articulación de responsabilidades y, lo que es peor, una asignación presupuestal lamentable.

Los recursos que contempla el Plan de Desarrollo para Crecimiento Verde escasamente llegan al 1,4 por ciento de todo el presupuesto plurianual de inversiones y, lo que parece una gran ironía, los montos comprometidos por el Gobierno Nacional para avanzar en un crecimiento bajo en carbono no superan los cinco mil millones de pesos, asignando toda la responsabilidad a los entes territoriales, que deberán contribuir con cerca de medio billón de pesos durante el cuatrienio, tan solo en ese frente. En el resto de acciones de este capítulo, el Sistema General de Participaciones y los departamentos y municipios serán los grandes responsables de alcanzar los objetivos, lo cual suena vergonzoso, más aún, cuando el Gobierno Central se ufana de su ‘histórica’ estrategia.

¿A qué se debe esta penosa situación? Tal vez a que con el propósito de descrestar a la Ocde se incluyó esta agenda en el Plan de Desarrollo y así validar otro requisito para nuestro ingreso, admitiendo que esta organización es una activa promotora de estas agendas desde el año 2009 cuando se firmó la Declaración de Crecimiento Verde, en el Foro de Ministros de Hacienda.

La evidencia muestra que en sus documentos técnicos, la Ocde sugiere agendas de crecimiento verde, en las cuales la innovación tecnológica sectorial, la generación de empleos en ramos liderados por la sostenibilidad ambiental, los lineamientos de planificación urbana, los impuestos verdes, las mejores prácticas agrícolas, entre otros, se integren y articulen para producir resultados, lo que es poco evidente en nuestro caso.

Nadie puede negar que tener una agenda de crecimiento verde es algo favorable para el país, pero cimentarla en alambicados discursos, tiernos eslóganes, pocos recursos, débil coordinación institucional, bajo el término ‘transversal’, no es más que una penosa expresión demagógica que no debemos aceptar.

Iván Duque Márquez

Senador

ivanduquemarquez@yahoo.com

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