Iván Duque Márquez

El carácter y el hierro

Iván Duque Márquez
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Iván Duque Márquez
abril 11 de 2013
2013-04-11 02:27 a.m.
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En la política suelen destacarse dos tipos de figuras. Hay quienes tienen como objetivo llegar al gobierno para satisfacer ambiciones personales, valiéndose de jugadas circunstanciales y acomodándose a los vientos que mejor sirven a sus intereses.

Este género responde al estereotipo del político que genera rechazo, desesperanza y dolor, pues el liderazgo no existe y sobresale la fría administración de los hilos del poder.

Pero en la política también se da una especie altamente controversial y, ciertamente,necesaria para generar cambios.

Se trata de liderazgos orientados por principios, con capacidad de enfrentar el statu quo, y sacar adelante agendas y programas, muchas veces percibidos como impopulares, pero necesarios para el progreso de una nación.

Margaret Thatcher, sin duda, está en el segundo grupo. Tras su muerte, han sido muchas las voces que han salido a rendirle un homenaje, incluyendo los líderes del Partido Laborista, la fuerza política que ella más atacó ideológicamente.

Ed Miliband, el líder laboristal ha expresado su admiración por la agenda económica, el programa de vivienda y el desmonte de los paros como mecanismo de presión política, adelantados por ella.

La actitud de Miliband refleja que detrás de la única mujer en haber desempeñado el papel de Primer Ministra de Gran Bretaña, hay algo que merece exaltar de su carácter, aun cuando no se comparta su ideario. Ella recibió un país en caos.

La economía se encontraba marcada por un desempleo creciente, la inflación galopaba, sin tregua, y los sindicatos se habían convertido en oligarquías de overol que amenazaban sectores estratégicos, como consecuencia de alcanzar en negociaciones con gobiernos débiles beneficios insostenibles. Thatcher enfrentó esta realidad con coraje y entereza.

Con medidas de choque logró desregular sectores, simplificar el sistema tributario, exigir productividad, reformar estructuralmente el sindicalismo, fomentar la inversión y dinamizar el sector de vivienda. Al finalizar su mandato, que cubrió el periodo entre 1979 y 1990, la economía británica se había revitalizado, la tenencia de vivienda propia alcanzó el 67% y el ingreso per cápita se incrementó en 80%.

Thatcher también cometió errores profundos.

Fue autoritaria en muchas circunstancias, que demandaban consenso y muy posiblemente permaneció más de lo recomendable en el poder. Pero su talante sirve de ejemplo para reconocer que en la política los principios de integridad, responsabilidad, honestidad y compromiso se deben unir a rasgos como la disciplina, coraje y visión, para que la toma de decisiones, la gestión de resultados y la comunicación efectiva generen verdaderas transformaciones.

Su intolerancia con el terrorismo, su lucha contra la opresión comunista, su defensa de las libertades individuales, la iniciativa privada y un Estado austero han sido inspiración de muchos líderes.

Amada o criticada, con la muerte de la Dama de Hierro se despide una mujer perteneciente a la escasa especie política de quienes anteponen la patria a sus vanidades personales.

Iván Duque Márquez

Analista

ivanduquemarquez@gmail.com

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