Iván Duque Márquez
columnista

Doctrina sin plata

El Comandante del Ejército mencionó que adelantaría una transformación estructural de la doctrina militar para modernizar la institución a su cargo.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
agosto 10 de 2016
2016-08-10 10:51 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785f521195.png

El Comandante del Ejército le comunicó al país que adelantaría una transformación estructural de la doctrina militar para modernizar la institución a su cargo. La parte central de su nueva visión es pasar de la estrategia ‘Espada de Honor’, basada en la confrontación y desarticulación de los grupos armados ilegales, a una doctrina de estabilización y consolidación que enfrente un Sistema de Amenazas Persistentes.
Ese nuevo sistema tiene como finalidad analizar las capacidades de armamento, recursos, control del territorio, estructura de mando y relacionamiento con el poder político de cara a un posacuerdo con las Farc, cuyo fin se centre en un control militar institucional de transición hacia la ‘paz’.

En teoría, esta estrategia tendrá un Comando Estratégico de Transición que permita monitorear las 23 zonas veredales de concentración y los 8 puntos de tránsito con miles de solados en Puestos de Mando Unificados. Pero más allá de lo inmediato, se creará un Comando de Transformación del Ejército del Futuro, volcado a definir las necesidades de personal, tecnología y logística que fortifique hacia el futuro las capacidades militares de la nación.

Ante esta realidad militar es necesario definir que el Ejército debe mejorar su estructura organizacional, la formación de su personal, la capacidad de equipos, la infraestructura operativa, los lineamientos de entrenamiento, el mantenimiento de todo su aparato y los fundamentos de enseñanza de cara a inmensos retos. Sin ir muy lejos, el Ejército deberá estar bien dotado para prevenir la reincidencia criminal de los desmovilizados, atender la amenaza de desmantelar las estructuras del narcotráfico que están al acecho con el aumento del área sembrada de cultivos ilícitos, la profundización del poder armado de las Bacrim, confrontar al Eln, desarticular rápidamente las cadenas logísticas de los carteles fronterizos con Venezuela, Brasil y Panamá, y estar preparados para un sistema integral de defensa territorial.

La pregunta de oro es si toda esta estrategia contenida en decenas de tomos, cuenta con los recursos reales para materializarse, o, por el contrario, es otro de los cantos de sirena a los que nos tiene acostumbrados el gobierno.

A la luz del presupuesto radicado por el Gobierno para el 2017, las sirenas ya están afinadas porque el presupuesto de inversión para Defensa y Policía tendrá una disminución del 56 por ciento con respecto al 2015. Es decir, que muchas de las necesidades contenidas en los textos no tendrán los recursos necesarios.
A estos retos habría que agregarle que, en materia de seguridad ciudadana, bajo responsabilidad de la Policía, una ciudad como Bogotá, con 13.000 policías desagregados en tres turnos, escasamente cuenta con menos de 2.200 radio teléfonos y 1.000 chalecos antibalas, sin mencionar que la ciudad tiene menos de 500 cámaras de monitoreo, una de las densidades más bajas de las grandes urbes del continente. El gobierno habla y habla del posconflicto, y los comandantes del Ejército y la Policía se precian de anunciar toda suerte de estrategias, pero la realidad muestra que ni la doctrina, ni la seguridad ciudadana están preparadas en cuanto a recursos para enfrentar los riesgos reales que se avecinan para el país.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado