Iván Duque Márquez
columnista

Plebiscito armado

En medio de este nebuloso panorama, ofende que salgan propagandas que dicen “la paz es mejor que la guerra”, sin que se conozca quién lo financia.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
agosto 03 de 2016
2016-08-03 08:19 p.m.
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El país está rumbo a un plebiscito desequilibrado, en el cual no habrá voto en blanco, ni financiamiento público de campañas, ni restricciones a la publicidad estatal, y en el que, además, los funcionarios podrán hacer campaña. Como si esto fuera poco, el Presidente de la República reparte tabletas y promueve el Sí, induciendo una ‘obligación’ ciudadana ante la provisión de servicios gubernamentales.

En medio de este nebuloso panorama, ofende que salgan propagandas televisadas que dicen “la paz es mejor que la guerra”, sin que se conozca quién lo financia y promueve, validado por el débil silencio del Consejo Nacional Electoral. Todo esto evidencia que el plebiscito está manchado por las mañas que destruyen los principios de equidad y las plenas garantías democráticas.

Pero lo más grave de la historia no son las trampas mencionadas. Las principales beneficiarias de los acuerdos en La Habana, es decir, las FARC, llegarán a la elección del plebiscito sin estar debidamente concentradas. En pocas palabras, las Farc estarán al acecho en sus zonas de influencia frente a una jornada electoral que les viabiliza todos sus reclamos, convertidos en concesiones.

El hecho de permitir que las Farc lleguen a su plebiscito sin estar concentradas es un grave precedente para el país, porque estarán los miembros de esa organización generando incertidumbre y amedrentando a la sociedad. Los miembros de las Farc no solo deberían estar concentrados para el plebiscito, sino que el Estado debe contar con un inventario riguroso de sus armas, aceptado por Naciones Unidas.

Es inaudito que se invite al país a un debate de ideas, cuando la parte que negocia con el Estado y se beneficia del plebiscito, tiene la capacidad de hacer proselitismo armado o censurar el NO con la exhibición de su poder letal.

Permitir un plebiscito que beneficia a las Farc, sin estar concentradas, es un grave error de las autoridades electorales. Sería legitimar que en muchas regiones los ciudadanos tengan el derecho al sufragio coaccionado y sin la capacidad de hacer campaña libremente.

Adelantar una elección con estas complejidades, cuando el propio Presidente de la República ha utilizado el regreso del terrorismo urbano de las Farc como amenaza si no se firma el acuerdo, es una afrenta que desdibuja el proselitismo genuino y el voto consciente.

Los colombianos estamos siendo conducidos a una ceremonia calculada, en la cual cada detalle ha sido adaptado en función de aprobar, a toda costa, lo que se acuerde entre el gobierno Santos y las Farc. La Corte Constitucional, que tenía la posibilidad de corregir errores, cayó en la complacencia con los abusos del gobierno.

La evidencia indica que tendremos una campaña por el Sí, financiada por empresarios temerosos de la represalia gubernamental, respaldada por la pauta publicitaria alusiva a la paz que emplean las entidades del Gobierno, y con la presión soterrada a los funcionarios temerosos de perder su puesto.

Es verdad que en esas condiciones es difícil competir, pero también lo es que el coraje de la ciudadanía se debe hacer sentir para rechazar que al terrorismo se le permita beneficiarse de una campaña en al que puedan repetir la infamia de Conejo.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com

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