Iván Duque Márquez
Columnista

El camino ambiental

Colombia necesita una agenda ambiental que genere confianza en la población y permita la armoniosa convivencia de distintas formas de producción.

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
noviembre 15 de 2017
2017-11-15 08:43 p.m.
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Colombia necesita una verdadera agenda ambiental que genere confianza en la población y permita la armoniosa convivencia de distintas formas de producción. La premisa debe ser, entonces: producir conservando y conservar produciendo. Bajo este enfoque, la agenda ambiental no es un costo ni un pasivo, sino uno de los más importantes activos para nuestra sociedad.

Si obramos consecuentemente, la agenda ambiental debe empezar por generar armonía entre la mitigación y adaptación al cambio climático con la agricultura y la ganadería. Esta agenda incluye procesos de reconversión ganadera a sistemas sostenibles de pasturas mejoradas y la posibilidad de ganar productividad en espacios más reducidos y esquemas de rotación. De igual manera, estimular más eficiencias en el uso del agua para la agricultura, promoviendo, entre otras, las modernas técnicas de precisión.

En cuanto al enfoque urbano, es necesario que profundicemos las agendas de utilización de energías renovables en el consumo final del parque automotor, mediante más vehículos eléctricos privados y públicos, en adición al crecimiento de las redes de transporte masivo y la ampliación de ciclo rutas.

De igual manera, Colombia está urgida de tener una reforma seria al sistema nacional ambiental, para que las instituciones tengan mayor impacto. Ahí es necesario incrementar la coordinación entre entidades y mejorar el presupuesto sectorial, que apenas representa el 1,2 por ciento del presupuesto sin deuda. Así mismo, es necesario que las corporaciones autónomas sean totalmente despolitizadas y tengan verdaderas herramientas administrativas para ejercer el control y la supervisión ambiental
Nuestro país está también en deuda con el sistema forestal. La deforestación sigue causando estragos y el crecimiento de los cultivos ilícitos, la minería ilegal y la falta de planificación en la expansión de la frontera agrícola están siendo los principales causantes del problema. Necesitamos tener una estrategia que nos permita cerrar la frontera y estimular la reforestación comercial, bajo el entendido de que una hectárea de bosque comercial plantado equivale en producción a 20 hectáreas de bosque natural.

Pensando en un futuro para la sostenibilidad es imperioso saber aprovechar la biodiversidad, estimulando la biogenética, la oleoquímica y la aplicación comercial de nuestra riqueza natural, sin afectar la vida de las especies en asocio con sectores de cosméticos y medicina aplicada.

Esta visión integral debe ir asociada con el uso adecuado del agua, para lo cual se requiere transparencia en el diseño y ejecución de los Planes de Ordenamiento Territorial. La consecuencia de este camino es que la expansión de los centros urbanos no afecte las fuentes de agua y permita una genuina planificación municipal, sin la ingerencia de contratistas.

Colombia está urgida de ver esta agenda florecer, con una gran campaña de educación ambiental que empiece desde edad temprana y nos permita reducir la huella individual de carbono, además de tener una cultura generalizada de reciclar, reutilizar y reducir.
Pensar en el medioambiente es fundamental para tener una visión de país, donde la producción nacional vaya de la mano con el respeto y la protección de los ecosistemas y la biodiversidad.

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