Iván Duque Márquez

Opiniones y hechos

Tener la posibilidad de evaluar resultados es el camino para un debate civilizado que permita a nuevas generaciones definir sus posturas políticas.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
julio 20 de 2017
2017-07-20 04:51 p.m.
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Alguien dijo alguna vez que “en política se tiene derecho a sus propias opiniones, pero no a sus propios hechos”. Tal vez esta frase sirve de reflexión sobre una conversación que tuve en un foro donde surgieron comentarios cargados de ataques y desinformación, refiriéndose al gobierno de Álvaro Uribe.

Una persona me expresó haciendo referencia a algunas columnas de opinión: “Ustedes son los promotores del paramilitarismo y aman la violencia”, además de haber “destruido la economía colombiana” e incluso de haber abandonado la política social.

Este tipo de afirmaciones que muchas veces han sido originadas o repetidas por opinadores que podrían escudarse siempre en la libertad de expresión y tienen un elemento común: no están soportadas en la evidencia y presentan grandes contradicciones.

Cuando abordé la conversación sin sobresaltos y para responder los interrogantes, me concentré en exponer los hechos. ¿Promotores del Paramilitarismo? Entre 1986 y 1990 los grupos paramilitares tuvieron una gran etapa de consolidación. Paso seguido, entre 1990 y 1994 vino la mayor profundización de sus vínculos con el narcotráfico. Así mismo entre 1994 y 1998 se crean las Autodefensas Unidas de Colombia, fortaleciendo esas tenebrosas estructuras criminales y entre 1998 y el 2002 arrecian sus acciones terroristas y presencia mediática.

Claramente, acusar a cualquiera de los presidentes en ese periodo de promotores del paramilitarismo sería injusto. Pero luego de examinar la cruda evidencia, acusar al gobierno que desmovilizó a miles de ellos, sometió ante la justicia a sus estructuras de mando y extraditó a sus principales cabecillas es no solamente injusto, sino incoherente.

¿Destructores de la economía? Durante el periodo 2002 y 2010 se adelantó una agenda agresiva de recuperación económica que permitió que las exportaciones se triplicaran, que el PIB per cápita tuviera una rápida expansión y que se triplicara la inversión extranjera directa (IED), trayendo enormes beneficios para el país.

Esta misma situación permitió que la política social pudiera reducir la pobreza monetaria del 50 al 37 por ciento, que la tasa neta de matriculados en educación básica y secundaria creciera del 59 al 70 por ciento, que se ampliara la cobertura de transferencias condicionadas a los hogares más vulnerables y que el régimen subsidiado de salud llegara a los lugares más apartados de Colombia.

¿Amantes de la violencia? La agenda de seguridad entre el 2002 y el 2010 permitió reducir los homicidios en cerca de un 50 por ciento, los secuestros en casi un 80 por ciento y las acciones terroristas en un 70 por ciento.

Enfrentar el crimen y reducir su capacidad de daño es todo menos amar la violencia, es consolidar la seguridad como un bien público para el ejercicio de las libertades.
Este tipo de conversaciones deben servir para que los hechos contribuyan a formar opiniones en la sociedad. Nadie está obligado a pensar como otros ni mucho menos a compartir las mismas opiniones de otros. Sin embargo, tener la posibilidad de evaluar los resultados es el camino para un debate civilizado que permita a las nuevas generaciones definir sus posturas políticas, con un claro contexto de la historia nacional, y no desfigurada por pasiones enceguecidas.

Nuestra franca conversación concluyó por parte de mi interlocutor reconociendo que sobre Álvaro Uribe y su gobierno podrán existir muchas opiniones en las que nunca estaremos de acuerdo, pero los hechos son suficientes para reconocer que dejó como legado un mejor país.

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