Iván Duque Márquez

El estafeta y la Zopa

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
julio 30 de 2015
2015-07-30 05:06 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785f521195.png

El célebre profesor de negocios y estrategia, Peter Drucker, señaló que en una negociación lo más importante es saber escuchar lo que no se dice. En ese sentido, lo relevante es saber entender los verdaderos intereses de los interlocutores y poder definir cuáles son las zonas de un posible acuerdo, conocidas por académicos como Zopa.

Como los colombianos vemos que el proceso de paz es una especie de juego de Gallina Ciega, en el que los ciudadanos desconocemos cuáles son los límites del Gobierno para conocer la Zopa institucional, es pertinente evaluar la Zopa de las Farc, claramente definida por el abogado Enrique Santiago.

Santiago, quien obra en la entrevista, en calidad de estafeta, mensajero o tramitador de las Farc, indica varias cosas. Esa organización terrorista no está dispuesta a someterse a ningún tribunal, es decir, desconocen abiertamente cualquier responsabilidad jurídica derivada de sus deleznables actos. De la misma manera, indican que solo podrían aceptar responsabilidades si se conoce la verdad sobre la participación en el ‘conflicto’ de todos los actores (Partidos, gobernantes, empresarios, medios, entre otros), lo que se traduce en construir la hipótesis según la cual todos somos culpables, luego nadie es culpable.

Pero las exigencias de las Farc, planteadas por su estafeta jurídico, no terminan ahí. También indica que la justicia simbólica que están dispuestos a aceptar, implica un vestido a la medida de sus pretensiones. No solo quieren convertir la Comisión de la Verdad en un órgano judicial, sino solicitan la creación de una instancia de cierre extrajudicial, burlándose una vez más de la Constitución.

Entre sus mensajes a la opinión pública, también exponen que no entregarán las armas, que no están dispuestos a pagar cárcel por delitos de lesa humanidad, que exigirán representación política para sus cabecillas y que el Marco Jurídico para la Paz no les sirve, por lo cual exigirán cambiarlo a su más pura conveniencia.

Duele decir que este correveidile de las Farc, nos deja muchos interrogantes. ¿Por qué le paga un país garante? ¿Quién autorizó su entrevista? ¿El país qué le paga? ¿El grupo al que asesora? ¿El Gobierno colombiano? ¿A quién van dirigidos sus mensajes?

Si el propósito de este enigmático personaje era exponerle al país la Zopa de las Farc, hay que explicar con claridad que la Zopa que piden millones de colombianos se basa en la entrega verificada de las armas, la cárcel para los crímenes de lesa humanidad, la extinción de dominio para que el dinero asesino de las Farc sirva para reparar víctimas, y la no representación política de criminales condenados por delitos atroces. En pocas palabras, no se ven fáciles puntos de encuentro.

Mientras el Gobierno envió al Congreso a sus más visibles negociadores para hacer uso de su retórica y sutileza del lenguaje y, de paso, sembrar confianza y esperanza, las Farc reaccionaron desmintiendo a sus interlocutores con la voz de un mercenario jurídico, que nos hizo escuchar lo que no se dice, es decir, que estamos lejos de una paz digna y cerca de un lamentable contrato por adhesión.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@gmail.com
 

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado