Iván Duque Márquez

La ética según WikiLeaks

Para muchos filósofos, como la Profesora de Harvard Sissela Bok, revelar secretos tiene un sentido é

Iván Duque Márquez
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Iván Duque Márquez
diciembre 02 de 2010
2010-12-02 12:07 a.m.
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Una vez más el portal WikiLeaks, fundado en el 2006 por el hacker Julian Assange, ha puesto a temblar la opinión pública mundial.

Según sus declaraciones al filtrar cerca de doscientos cincuenta mil cables diplomáticos pertenecientes al gobierno de los EE. UU., el objetivo es desenmascarar mentiras y actos de corrupción, en aras de la verdad y la transparencia.

En el pasado, WikiLeaks ya había publicado miles de documentos sobre la Guerra en Irak, entre los cuales se encontraban videos de ataques en los que civiles resultaron dados de baja. Si bien es cierto que muchas denuncias en ese sentido ya eran motivo de investigaciones en el Congreso norteamericano, la crudeza de las imágenes filtradas alimentaron un debate profundo sobre las conductas militares y le permitieron al fundador de este medio posicionarse como un "héroe del Nuevo periodismo", frente a muchos activistas.

La controversia causada por Assange, un australiano de treinta y nueve años que fue condenado a prisión en 1991 por haber penetrado redes confidenciales, le ha permitido ser visto como una especie de Robin Hood que obtiene información por el bien de la sociedad. La ONG Amnistía Internacional le otorgó el premio de nuevos medios en el 2009, por haber filtrado información sobre violaciones de Derechos Humanos en Kenya.

¿Cuál es la ética detrás de revelar secretos? Para muchos filósofos, como la Profesora de Harvard Sissela Bok, revelar secretos tiene un sentido ético cuando estos están fundamentados en lograr el bien social y no existe detrás de la intencionalidad una finalidad negativa o un deseo manifiesto de causar un daño irreparable a la integridad de otros.

En ese sentido, muchas de las filtraciones realizadas por WikiLeaks son éticas y otras no. Por ejemplo, muchas de las revelaciones realizadas con respecto a las comunicaciones diplomáticas presentadas en días pasados, sólo buscan poner en ridículo y avergonzar la diplomacia estadounidense, exponiendo comunicaciones privadas con opiniones personales de ciertos agentes estatales, cuyo objetivo reconocido en el Derecho Internacional es velar por los intereses de su nación.

De igual manera, algunas de las comunicaciones presentadas con gran fanfarria a los principales diarios del mundo crean un enorme daño a los medios diplomáticos de resolución de conflictos y exponen la seguridad nacional de varios países, al igual que la vida de cientos de funcionarios internacionales.

Por supuesto el otro elemento de controversia tiene que ver con los medios para obtener información. La filtración ilegal de documentos de seguridad nacional, amparados legalmente por legislación de inteligencia como es el caso de EE. UU., puede conducir a acusaciones de traición a la patria, castigados con pena de muerte para los responsables de haber suministrado la información a Assange.

¿Es ético un comportamiento ilegal que en pro de la transparencia ponga en riesgos la vida de otros? Para expertos en la material, como el autor Español Adolfo Sánchez Vázques el derecho, la ética y la moral responden a una necesidad social de regular las relaciones de los seres humanos en aras de la cohesión y por lo tanto, la ilegalidad e inmoralidad de los medios no puede legitimar el resultado.

WikiLeaks ha publicado información obtenida ilegalmente y protegida por derechos de Propiedad Intelectual y clasificación de seguridad nacional. Validar este comportamiento es entrar en el dudoso terreno del relativismo ético que poco conviene a la sociedad de la información.

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