Iván Duque Márquez

Los fabricantes de salchichas

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 10 de 2013
2013-10-10 01:27 a.m.
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Las circunstancias políticas en Estados Unidos tienen al mundo en vilo. La Cámara de Representantes –liderada por mayorías republicanas– se ha rehusado a incrementar el techo de la deuda, el cual le permite al Gobierno financiarse en los mercados para cumplir sus obligaciones. El cupo de 16 billones de dólares se llenó desde mediados de mayo, y el Departamento del Tesoro se las ha arreglado haciendo maromas financieras para mantener el Gobierno en funcionamiento.

En el caso de que el techo de la deuda no sea aumentado para el 17 de octubre, los resultados serán catastróficos. Por un lado, Estados Unidos entraría en cesación de pagos o se tendría que ver obligado a priorizar compromisos, dejando a muchos contratistas, agencias y acreedores colgados de la brocha, en aras de darles preeminencia a los tenedores de bonos. Asimismo, una cesación de pagos afectaría la calificación crediticia del país y, por supuesto, del resto del mundo; los mercados financieros internacionales se desplomarían y, posiblemente, estaríamos ante una hecatombe económica generada por la polarización política.

¿Por qué se llegó a este punto? Sencillamente, porque el debate sobre el aumento del techo de endeudamiento ha sido capturado por la negociación parlamentaria. Muchos políticos han señalado que el proceso legislativo es similar a una fábrica de salchichas, y para quienes las consumen con deleite, es preferible no conocer cómo fueron preparadas. En la situación actual, las mayorías republicanas han buscado como respuesta, para permitir el endeudamiento, que la reforma a la salud sacada adelante por Obama, aprobada por las dos Cámaras y validada por la Corte Suprema, sea reversada o estructuralmente modificada. El argumento empleado por los republicanos es señalar el nuevo sistema de salud como uno de los gastos que se financiarían con mayor endeudamiento.

Para la Casa Blanca, aceptar estas condiciones de negociación es inviable, mucho más cuando cuenta con una Ley de Salud que ha surtido todo el proceso institucional. Para los republicanos, debido a su insistencia, ceder en este momento sería un harakiri político. Lo cierto es que para el 17 de octubre una de las partes tendrá que entregarse o una catástrofe financiera tendrá lugar.

En medio de las tensiones entre Obama y el presidente de la Cámara, John Boehner, quien a su vez es el tercero en la sucesión presidencial, vale la pena recordar el ejemplo de Ronald Reagan y ‘Tip’ O’Neill. Presidente republicano y líder de la Cámara demócrata, debatieron, se enfrentaron, fueron antagonistas, pero siempre llegaron a consensos ideológicos y programáticos. Nunca pusieron sus intereses personales por encima del interés nacional.

O’Neill demostró que la oposición es para construir acuerdos nacionales sobre temas fundamentales en medio de las diferencias. Reagan y O’Neill fueron fabricantes de salchichas exitosos que sacaron a Estados Unidos de una crisis. Ojalá este ejemplo se recuerde tanto en Washington como en otras latitudes.

Iván Duque Márquez

Autor de Pecados monetarios

ivanduquemarquez@gmail.com

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