Iván Duque Márquez
columnista

Fracasos presidenciales

Para eludir la discusión de fondo, el gobierno sale a decir que estamos mejor que el resto de la región en términos de crecimiento.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
julio 26 de 2017
2017-07-26 08:41 p.m.
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La prestigiosa analista Elaine Kamarck, publicó el año paso un libro titulado Por qué fracasan los Presidentes (Why Presidents Fail), en el que hace un juicio minucioso de las razones por las cuales los jefes de Estado comenten graves errores. En su trabajo, concentrado principalmente en Estados Unidos, se examinan situaciones como la crisis de los rehenes en Irán, que casi acaba con la presidencia de Jimmy Carter, las causas de Septiembre 11, la crisis financiera del 2009, entre otros.

Para Kamarck, el éxito de un buen presidente consiste en la articulación de buenas políticas públicas (Policy), la gran capacidad de comunicación y una buena ejecución de su agenda. Bajo esos patrones, queda claramente explicado que los gobernantes que se concentran exclusivamente en la comunicación, dedicándose a anuncios y eslóganes, olvidándose de la planeación y la ejecución, son propensos a grandes fracasos.

De otro lado, es evidente que el no escuchar las voces de quienes discrepan de sus agendas es otra grave condena al fracaso. Esa actitud arrogante los conduce al adanismo, a generar faltas grandes de sinceridad en los equipos de trabajo y, por supuesto, a dejar de medir adecuadamente todos los costos e implicaciones de las políticas que promueven.

¿Puede, entonces, este libroaplicarse a Colombia? La respuesta es sí, y con mayor precisión al manejo económico del Gobierno. Para nadie es una mentira que la situación económica que vive el país no es buena. Tuvimos un primer semestre preocupante, en el cual la confianza de los consumidores y la industria siguen seriamente afectados, la desaceleración se ha acentuado y las expectativas de crecimiento se han reducido por parte del FMI, analistas del mercado y del propio gobierno, situándose cerca del 2 por ciento para el año 2017.

Gran parte de la desconfianza que reina en el país está soportada en un gobierno que, por sustituir una bonanza petrolera con impuestos, condujo al país a que tengamos tarifas de renta corporativa que están por encima del promedio de la Ocde y que el aumento de los impuestos al consumo afecte el bolsillo de la clase media y los hogares más vulnerables. Estas dos condiciones conducen a una realidad en la cual las empresas se sienten asfixiadas y en donde crecen los incentivos al contrabando.

Lo grave de esta etapa que estamos atravesando es que las cosas fueron advertidas por dirigentes gremiales y políticos, pero el gobierno desestimó las voces y se ubicó a la defensiva, con la actitud del adicto que no quiere reconocer el problema. Y como si fuera poco, las autoridades económicas se dedicaron a lanzar iniciativas como el Pipe, el Pipe 2, y más recientemente Colombia Repunta, que no han generado ninguna recuperación efectiva.

Ahora, para eludir la discusión de fondo, el gobierno sale a decir que estamos mejor que el resto de la región en términos de crecimiento. Parece que no se ha enterado de que nuestro déficit fiscal es superior al de Perú, México y Chile, que también superamos a las mismas naciones en déficit de cuenta corriente, y que al cierre 2016 superamos en inflación a los países de la Alianza del Pacífico.

Luego de haber tenido la mayor bonanza petrolera de nuestra historia, la política económica del gobierno Santos ha fracasado, sin lugar a dudas, por las mismas razones descritas por Elaine Kamarck.

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