Iván Duque Márquez

Gerentes, políticos y líderes

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
diciembre 01 de 2011
2011-12-01 01:22 a.m.
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Warren Bennis es una de las grandes autoridades mundiales en asuntos de liderazgo y se ha convertido en una inagotable fuente de consulta para los estudiosos de la materia.

Para Bennis existe una profunda diferencia entre los líderes y los gerentes, reconociendo la importancia de los dos grupos y el impacto favorable que se logra cuando se reúnen las dos condiciones. Los gerentes se caracterizan por conducir y cumplir metas, mientras los líderes logran influir, movilizar grupos hacia una nueva visión, redefiniendo el entorno.

En el desarrollo de su teoría Bennis diferenció los dos grupos con algunas ideas básicas. El gerente administra y el líder innova.

El gerente aplica y el líder origina; el gerente mantiene y el líder desarrolla; el gerente se concentra en la estructura y los sistemas administrativos, el líder se concentra en la gente; el gerente busca el control general y delega, el líder inspira confianza y apoya constantemente a quienes delega; el gerente se acopla a la realidad y el líder la investiga para transformarla; el gerente tiene una visión de corto plazo, el líder piensa en el futuro; el gerente acepta y se acomoda al statu quo, el líder lo desafía; el gerente hace la tarea y el líder hace lo correcto.

Trasladando estas teorías de Bennis al mundo de la política se pueden entender muchas cosas. Para enfrentar momentos de crisis los países necesitan líderes dispuestos a confrontar y modificar la realidad, logrando el respaldo y el fervor popular necesario para adelantar cambios que, a pesar de ser dolorosos, mejoren el funcionamiento social.

Ejemplos como los de Churchill, prometiendo sangre, sudor y lágrimas, o Franklin Roosevelt, enfrentando la gran depresión, sirven de referencia. Por su parte en momentos de estabilidad, los políticos tradicionales suelen concentrarse en el statu quo, negocian al detal el diseño y la aplicación de políticas públicas, evitan el debate controversial, le dan gusto a todos los sectores, difieren problemas en el tiempo y aplican fríamente el pragmatismo de la conveniencia política.

Lo que está ocurriendo en Europa y EE. UU. al examinar la forma como se están enfrentando los riesgos y problemas económicos, hace evidente que falta la feliz combinación entre liderazgo y gerencia.

La ausencia de un acuerdo entre demócratas y republicanos para disminuir el déficit y el tamaño de la deuda, o la falta de compromiso de algunos líderes Europeos para resolver los problemas fiscales que pueden destruir la unión monetaria, hace necesario que surjan líderes dispuestos a inmolarse políticamente, con el objetivo de evitar males peores.

En Europa y EE. UU. la conveniencia política dejó crecer un problema de toma excesiva de riesgos, políticas fiscales imprudentes y falta de controles. Lo primero que se requiere en este momento para enfrentar los males es liderazgo político.

Dejar que este asunto sea manejado exclusivamente por la tecnocracia es también riesgoso, pues la gerencia sin liderazgo para enfrentar una crisis sólo conduce al fracaso.

 

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