Iván Duque Márquez

Héroes de primavera

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
diciembre 15 de 2011
2011-12-15 01:03 a.m.
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Los estoicos fueron una corriente filosófica fundada en Atenas a comienzos del siglo tercero antes de la era cristiana. Desde la concepción de su fundador, Zenón de Citio, su objetivo fue buscar la perfección moral y racional del individuo predicando las virtudes de la sabiduría, el coraje, la justicia y la temperancia.

En aras de la defensa de esos postulados, los estoicos aceptaban excepcionalmente el errado camino del suicidio, cuando la libertad era amenazada por la opresión de la tiranía.

Era de alguna manera aceptar la liberación heroica antes que permitir el hurto del derecho natural a la expresión individual.

Hace cerca de un año, un 17 de diciembre, el tunecino Mohamed Bouazizi inició su día de trabajo como vendedor ambulante, dispuesto a recorrer cuantas calles fuera necesario, en búsqueda del sustento familiar. Una vez más, luego de una larga jornada, fue abordado por policías corruptos, quienes le esquilmaron hasta el último centavo conseguido con esfuerzo.

Para completar semejante vejamen fue golpeado y humillado. Bouazizi explotó sin rabia, y sin haber leído ni estudiado jamás a los filósofos que justificaban la inmolación, decidió rosearse gasolina y ser su propio verdugo con la minúscula llama de un fósforo viejo.

Antes de su acto y frente a los lentes de los celulares que convirtieron a los transeúntes en periodistas, expresó que no toleraba más violaciones del régimen de Zine El Abidine Ben Ali.

Bouazizi fue consumido por el fuego ignorando las consecuencias de su actitud. Sin proponérselo, la llama que encendió fue el detonante de la hoguera que llenó de valentía a la ciudadanía y en menos de un año consumió los regímenes opresores de Ben Ali, Gadafi, Hosni Mubarak y Ali Abdullah Saleh.

Hoy gobernantes como Bashar Al Assad, en Siria, están viviendo sus estertores, ante una ciudadanía enardecida dispuesta a dar la vida por una sociedad más abierta.

Esta transformación social que tomó al mundo por sorpresa ha sido denominada como la Primavera Árabe, reflejando la estación que luego del inclemente frío permite que las plantas florezcan con todo su esplendor. ¿Pero es hoy el Medio Oriente más libre y democrático?

¿Están las sociedades encaminadas hacia la construcción de verdaderas sociedades abiertas? Todavía es muy prematuro decirlo.

En Túnez se han celebrado nuevas elecciones parlamentarias con una amplia victoria del islamismo moderado.

En Egipto el régimen militar de transición se ha extendido más de lo esperado y el islamismo radical toma cada vez más fuerza. Con respecto a Libia, aún está por verse la forma como se construirá una estructura democrática ante la presión de alas religiosas radicales.

¿Está mejor el Medio Oriente gracias a la Primavera Árabe?

Sí, por la oportunidad que se abre para construir sociedades libres. Si esto no se da y surgen teocracias que, degraden a la mujer, limiten libertades, rechacen el secularismo, censuren la prensa y restrinjan las redes sociales, el estoicismo inocente de Mohamed Bouazizi habrá sido en vano, y quién sabe si nuevas primaveras surgirán.

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