Iván Duque Márquez

Hitchcock y la industria colombiana

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
septiembre 18 de 2014
2014-09-18 04:10 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/19/56c785f521195.png

Alfred Hitchcock ha sido considerado como uno de los grandes cineastas de todos los tiempos. Sus películas saben combinar con maestría el suspenso, la intriga y la configuración de personajes sospechosos, relacionados con el desenlace final. Una de sus técnicas favoritas fue el uso del Macguffin, una especie refinada de señuelos que despistan al público, haciendo creer una falsa importancia con el argumento central de la trama.

Como si se tratara de una película de suspenso dirigida por Hitchcock, la situación de la industria colombiana empieza con un gran misterio: la caída de su participación frente al Producto Interno Bruto. Mientras hace 40 años este sector representaba un poco más del 25 por ciento del PIB, hoy apenas se acerca al 12 por ciento. Y como si fuera poco, muchas veces utilizando la técnica del Macguffin, varios discursos gubernamentales tratan de desviar la atención de la ciudadanía para eludir el panorama actual.

Lo cierto es que desde el 2010 el entorno industrial se ha tornado alarmante. No solo en los últimos cuatro años el sector paso de representar el 14 por ciento del PIB a situarse en el 12 por ciento, sino que su participación dentro de la Inversión Extranjera Directa no ha logrado alcanzar el 17 por ciento experimentado en el 2009.

Para rematar, el PIB industrial durante el 2012 y el 2013 se ha ubicado en terrenos negativos, decreciendo cerca del 1,2 por ciento. Incluso en el último reporte industrial del Dane, publicado hace pocos días, se hace evidente que 13 de los 25 sectores industriales se han contraído.

¿Cuáles son los sospechosos del misterio industrial? Se trata de varios fenómenos. Por un lado, está el costo de la energía. Para nadie es un secreto que el precio que paga la industria colombiana por energía eléctrica es 83 por ciento más de lo que paga Ecuador, 70 por ciento más de lo que paga Perú y 58 por ciento más de lo que paga Estados Unidos.

También se incluyen en la lista los elevados costos de logística y transporte, la llegada torrencial de contrabando, las complejidades e ineficiencias tributarias, la volatilidad cambiaria y la necesidad de mayor desarrollo de los mercados locales de capital, entre otros.

Pero al margen de esta larga lista de posibles factores de impacto negativo, el punto central está en diseñar una política pública confiable para el desarrollo industrial. Allí se deben integrar agendas de ciencia y tecnología, promover la reconversión industrial y tecnológica, expandir el acceso empresarial a los mercados de capital, aprovechar con inteligencia comercial el acceso a mercados de exportación, combatir con contundencia el contrabando y fortalecer la normatividad en materia de propiedad intelectual, entre muchos más.

Colombia necesita una agenda industrial consistente y fundamentada en una visión de futuro que integre empleos de calidad, innovación de productos, diseño, marcas con identificación internacional y, sobre todo, aporte a las cadenas de valor. Para hacerlo con éxito, se requiere recordar a Hitchcock cuando señaló que “más importante que la lógica es la imaginación”.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com


Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado