Iván Duque Márquez
análisis

Innovación social para el progreso

Estado, sector privado y sociedad civil deben unirse para hallar soluciones replicables y sostenibles a los retos de la provisión de bienes públicos.

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
junio 14 de 2017
2017-06-14 09:32 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2017/03/16/58ca96e130ba2.png

Uno de los ejes centrales de la transformación social y económica de Colombia está en darle impulso a la innovación social. El Estado, el sector privado y la sociedad civil deben unirse para encontrar soluciones replicables, escalables y sostenibles que permitan resolver grandes desafíos vinculados con la provisión eficaz de bienes públicos.

Colombia debe, en consecuencia, apostarle a un marco de innovación social cimentado en 10 grandes objetivos:

1.Revolución de las ‘pequeñas cosas’: integrando soluciones financieras, administrativas y de ingeniería, debemos apuntar a lograr, al menos, una cobertura del 70 por ciento en alcantarillado rural en los próximos cuatro años, y conseguir acceso universal en energía eléctrica y agua potable. Esta ‘revolución de las pequeñas cosas’ permitiría asegurar el mayor alcance a los servicios básicos que tienen repercusión inmediata en calidad de vida y prevención de enfermedades.

2.Mejor vivienda = mejor calidad de vida: Colombia debe adelantar una agenda integral de mejoramiento de barrios, concentrándose en los lugares de mayor vulnerabilidad.
Con mejoras de vías, estructuras, pisos, techos, cocinas y baños, acompañadas de titulación, se puede incidir en una mejor condición habitacional de carácter estructural.
Un programa de 600.000 viviendas mejoradas podría costar cerca de 1,2 billones de pesos en cuatro años, lo que es perfectamente financiable.

3.Bonos de innovación social: se deben promover vehículos financieros, como bonos de innovación social, para pagar servicios prestados por organizaciones de la sociedad civil que adelanten planes de trabajo en comunidades vulnerables. Estos bonos podrán ser pagados por el Estado y el sector privado, con una clara evolución de resultados.

4.Asociaciones solidarias y cooperativas: el concepto de asociaciones solidarias y cooperativas debe ser fortalecido. Esto es vital para el matrimonio de agroindustria y pequeños productores, y para garantizar esquemas productivos sostenibles en lugares apartados del país. Estos esquemas deben tener incentivos asociados con la capacidad de generar empleos permanentes.

5.Voluntariado corporativo: una de las formas de participación y transferencia de conocimiento es el voluntariado. Para eso, las empresas deben poder contribuir de manera voluntaria con donación de tiempo de sus empleados, y gozar de los beneficios de donación de recursos a organizaciones sin ánimo de lucro, una vez convertido en dinero las horas brindadas.

6.Mejor focalización de los subsidios: Colombia necesita con urgencia un estatuto de subsidios que asigne mejor el gasto. Hoy, nos gastamos cerca de 72 billones de pesos anuales en subsidios sociales, y los rubros de mayor asignación, como pensiones están concentrados en los quintiles de mayor ingreso.

7.Una reforma pensional para la sostenibilidad: Colombia necesita una reforma pensional transparente, que elimine la competencia entre regímenes y garantice los subsidios en los segmentos de mayor vulnerabilidad. Una reforma que corrija esa absurda diferenciación hace sostenible financieramente el sistema.

8.Fondo de ingreso mínimo para la equidad: ante el envejecimiento de la sociedad y las presiones incrementales de mecanismos no contributivos pensionales como Colombia Mayor o los Beneficios Económicos Periódicos (Beps), necesitamos recursos prefinanciados. Por esto es urgente crear un fondo de ingreso mínimo que se financie de aportes realizados por el Estado, equivalente a cada nacimiento en los niveles 1,2 y 3 del Sisbén. Por cada nacimiento se depositan 3 millones de una cuenta en el Ministerio de Hacienda, que se administre de manera concursal, buscando rentabilidades reales entre el 4 y el 5 por ciento. Al llegar a la edad de jubilación, quien se mantenga por debajo de la línea de pobreza, podrá recibir el equivalente a un salario mínimo mensual. Este fondo aseguraría una cobertura sostenible en materia pensional a los sectores de mayor riesgo en la movilidad social, de lo contrario, las presiones de gasto serían inmanejables.

9.Se fortalecerá el marco normativo para la filantropía: considerando que el país está por debajo del promedio regional en donaciones per cápita y la urgente necesidad de fortalecer los aportes filantrópicos a causas sociales y culturales, debemos desarrollar mecanismos que motiven estos aportes y permitan ser una fuente para proyectos de impacto.

10.Empresas B para una nueva cultura corporativa: como país debemos promover las empresas de beneficio e interés colectivo que no solo se conciben para la rentabilidad financiera, sino también para rentabilidad social. Esto implica mejores estándares sociales, ambientales y de gobierno corporativo.

Un país que le apuesta a la innovación social le apuesta al futuro. Con esta agenda podemos soñar con programas, en los cuales el Estado, el mercado y la sociedad civil, caminan hacia un mismo destino.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado