Iván Duque Márquez

Israel y el capital de riesgo

Según cifras oficiales, desde 1993 los fondos de capital han conseguido aportes superiores a los US$

Iván Duque Márquez
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Iván Duque Márquez
enero 14 de 2010
2010-01-14 02:43 a.m.
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Israel es un ejemplo para el mundo en el desarrollo de la industria de capital de riesgo. Con un poco más de habitantes que Bogotá, escasos sesenta años de fundación, poca disponibilidad de recursos naturales, constantes tensiones militares con sus países vecinos y considerado blanco de los más peligrosos grupos terroristas islámicos, Israel, se ha convertido en un centro privilegiado de inversión en producción e innovación tecnológica, donde los fondos de capital privado han sido un protagonista central.

En tan sólo dieciséis años desde que la industria de capital de riesgo se empezó a desplegar los resultados son asombrosos. Según cifras oficiales, desde 1993 los fondos de capital han conseguido aportes superiores a los 10.000 millones de dólares y sus inversiones han capitalizado a más de 1.200 empresas. Como resultado de este fenómeno se encuentran más de setenta compañías israelíes registradas en nasdaq y casi cuarenta en las distintas bolsas de valores de Europa.

Aunque estos números causan impresión, es todavía más interesante examinar el dinamismo con el cual se crean nuevas empresas. Conforme al Centro israelí para la Investigación del Capital de Riesgo, el país cuenta con la mayor densidad de empresas emergentes start ups en el mundo, con un promedio de una empresa por cada mil novecientos habitantes. Adicionalmente si se calculan las inversiones per capita de los Fondos de Capital Privado, Israel supera a todos los países de Europa y duplica a E.U.

¿Cómo se llegó a estos resultados en menos de dos décadas? La respuesta es una estrategia liderada por el Estado de la mano con el sector privado, mediante la cual se crearon tres programas emblemáticos.

El primero fue el fondo público Yozma, el cual fue constituido con cien millones de dólares para coaportar inicialmente con inversionistas institucionales y corporativos en empresas emergentes con potencial.

Las otras iniciativas exitosas incluyeron el Programa Magnet que respaldó la investigación científica y tecnológica entre empresas y universidades y la red nacional de incubadoras tecnológicas, que orientaron empresas emergentes durante sus primeros años de existencia.

Sin duda y como lo corroboran estudios del Copenhagen Business School el programa de mayor impacto fue Yozma, el cual una vez alcanzó su objetivo de dinamizar la industria del capital de riesgo, fue totalmente privatizado en 1998. Gracias a esta iniciativa 10 fondos fueron creados, ciento sesenta y cuatro empresas recibieron recursos de capital y se lograron ofertas públicas iniciales en los mercados de capital en un 56 por ciento de ellas.
Hoy Israel es un hub de innovación en telecomunicaciones, biotecnología y genética entre muchas otras áreas.

Empresas como Intel, Microsoft y Google e inversionistas como Warren Buffett han puesto recursos en esta nación, concentrándose en corporaciones que hace una década no existían y que en la actualidad están a la vanguardia en sus sectores.

En un libro recientemente publicado con el nombre de Start up nation, la historia del milagro económico de Israel, los autores sostienen que este 'milagro', entre otros factores culturales y sociales, es la combinación de la "proximidad de excelentes universidades, grandes empresas y compañías emergentes, dentro de un ecosistema que los conecte".

Crear ese ambiente es el reto de América Latina, e Israel nos puede enseñar con su experiencia a vencer el miedo a innovar y tomar riesgos.

IVAND@iadb.org

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