Iván Duque Márquez

Justicia transicional o justicia transaccional

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 01 de 2015
2015-10-01 03:27 a.m.
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Ha pasado una semana desde que se le anunció al mundo el acuerdo de justicia transicional entre el Gobierno y las Farc. Luego de oír repetir a tantas voces el término ‘histórico’, llama la atención que el acuerdo no se conozca públicamente y que lo único a lo cual se puede referir cualquier analista es a un comunicado de prensa. Sencillamente, se trató de una bien planeada coreografía mediática, ausente de un contenido detallado.

Al analizar la evolución del proceso frente al comunicado revelado, queda en evidencia que estamos ante una justicia transaccional, más no transicional. Las Farc no se han acoplado a un sistema institucional de transición hacia la desmovilización, sino que han participado en la confección de una justicia a su medida. No hay que ir muy lejos en elucubraciones para darse cuenta que esta organización criminal participará en la elección de quienes indagarán la ‘verdad’, al igual que participará en la elección de los jueces que los procesarán e impondrán penas alternativas. También serán ellos quienes definirán las condiciones de sanción y los que, como condición, exigieron que las Fuerzas Armadas fueran procesadas en igualdad ante su jurisdicción. Si esto no es una transacción, ¿entonces, qué es?

Se le dice a la sociedad que el acuerdo garantiza la no impunidad por la existencia de tribunales, jueces, sanciones y condenas. Ese tipo de figuras son bien calibradas para cumplir con ciertos estándares y dar una linda apariencia de rigor. Pero si los máximos responsables de las Farc, entiéndase los miembros del secretariado, no van a la cárcel, sino, por el contrario, terminan con penas simbólicas y asegurando su participación en política, estaremos ante una estruendosa impunidad. No hay duda de que habrán ‘pesos pluma’ de las Farc que irán a la cárcel, incluso en condiciones ordinarias, para dar una apariencia de sanción efectiva, pero al final del día son los ‘patrones’ quienes tienen que asumir la mayor sanción, de lo contrario será un engaño al país entero.

No cabe duda de que el comunicado divulgado abre silenciosamente la puerta para que el narcotráfico sea declarado conexo al delito político, es decir, amnistiable. Mientras tanto, la Fuerza Pública, igualada ante la nueva jurisdicción de paz, tendrá que someterse a plenitud por cualquier acusación de delitos en el ejercicio de sus acciones contra el narcotráfico dirigido por las Farc. Como si fuera poco, miembros del sector privado y la sociedad civil estarán expuestos a ser acusados ante una justicia, que en palabras de Humberto de la Calle “no es para inocentes”.

El ‘abogado’ de las Farc, Enrique Santiago, ha dicho que sus clientes querían divulgar el acuerdo y que el Gobierno pidió que no se hiciera. ¿Por qué tanta algarabía y despliegue de propaganda ante un acuerdo que no se puede difundir? ¿Por qué tantas contradicciones entre el Gobierno y las Farc, si hay tanto consenso? Algo se nos oculta, y todo indica que son los detalles de la transacción que esconde la impunidad en términos transicionales.

Iván Duque Márquez

Senador

ivanduquemarquez@yahoo.com

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