Iván Duque Márquez

Lágrimas negras

El riesgo inmediato a la oferta de petróleo no es la escasez del producto, sino la falta de inversió

Iván Duque Márquez
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Iván Duque Márquez
noviembre 27 de 2008
2008-11-27 01:29 a.m.
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Siguiendo la famosa tesis de Pambelé según la cual "es mejor ser rico que pobre", no hay duda que para la economía mundial es mejor un petróleo barato que caro. Quizá por eso, algunos analistas han indicado que la caída en el precio del crudo de US$147 en julio a cerca de US$50 en la actualidad, será vital para corregir las presiones inflacionarias en muchas economías, e inclusive la crisis de los alimentos, debido a la reducción en los costos del transporte y los insumos para la producción agrícola.

Para muchos lo que había ocurrido con el precio del petróleo durante los últimos años no era más que una tendencia especulativa justificada por proyecciones sobredimensionadas en cuanto a la demanda y por el bajo precio del dólar que incentivó las inversiones en materias primas. Bajo este supuesto, la apreciación del dólar y la recesión en los E.U. y la UE bastó para que las expectativas de consumo fueran replanteadas y el precio iniciara su rápido descenso.

Pero en medio de lo que parecería ser un alivio necesario para la recuperación de la economía global, es necesario ver la situación con cautela, porque existe el riesgo que ante una caída tan grande en los precios del petróleo se creen desincentivos que afecten las decisiones de inversión en el sector. Sin ir muy lejos se cree que muchas empresas deberán no solo recortar sus presupuestos para el próximo año, sino disminuir las inversiones en campos de difícil acceso e inclusive refinerías. Esto sin contar con las dificultades de financiamiento que existen en la actualidad para este tipo de proyectos por parte de la banca internacional.

Ante este panorama la preocupación central radica en que cuando la economía mundial inicie su recuperación, la oferta de crudo va a crecer a un ritmo demasiado lento con relación a la demanda, creando un nuevo incremento acelerado en los precios y una mayor dependencia mundial en los productores del Medio Oriente.

Para comprender la situación a la que el mundo se enfrenta vale la pena revisar el informe de 'Perspectiva Energética Mundial 2008' de la Agencia Internacional de Energía. Entre sus conclusiones está que las tendencias globales de suministro y consumo de energía son insostenibles, desde el punto de vista ambiental, económico y social. Así mismo señala que el riesgo inmediato a la oferta de petróleo no es la escasez del producto, sino la falta de inversión donde es requerida. Eso sí advirtiendo que tanto los costos de producción, como el precio que deberán pagar los consumidores son más volátiles e inciertos que nunca.

Aunque la Agencia manifiesta que sus proyecciones con relación al consumo durante el período 2009-2030 se redujeron por los efectos de la crisis económica y que las reservas probadas son suficientes para atender los escenarios de demanda, también señala su preocupación por no existir garantías en cuanto a los niveles de producción, con la velocidad requerida, para atender los escenarios de consumo. En el reporte queda claro que para el 2015, el mundo requerirá aumentar la producción cerca de 30 millones de barriles diarios, más aún si se tiene en cuenta que la producción de los 500 campos más grandes del mundo caerá anualmente en un 8 por ciento.

El panorama no es nada halagador y será peor si las inversiones necesarias no se realizan. Quizás esta sea la oportunidad para que los países consumidores también asuman un mayor compromiso de eficiencia energética. De lo contrario habrá un mar de lágrimas negras.

ivanduquemarquez@gmail.com  

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