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Iván Duque Márquez

Las lecciones de Soros

No cabe duda, como lo propone Soros, que debemos avanzar hacia una óptima sociedad abierta.

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
abril 04 de 2010
2010-04-04 06:35 p.m.
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A finales de octubre del 2009, el controversial inversionista y filántropo George Soros, dictó cinco charlas bajo el auspicio de la Universidad Central Europea. La idea de sus lecciones era exponer posturas filosóficas sobre la teoría del conocimiento, los mercados financieros, la noción de la sociedad abierta, las fallas del capitalismo y los debates morales de la sociedad contemporánea. En ellas se encuentra una riqueza intelectual que conviene inspeccionar para entender los debates que traerá la era de la pos crisis financiera.

El punto de partida de su análisis se origina en la relación del pensamiento con la realidad. Según Soros, una sociedad abierta en la que todos los ciudadanos debaten pacíficamente, con plenas garantías de expresión, esta siempre sujeta a la visión parcial y distorsionada de los participantes, bajo lo que se configura el Principio de Falibilidad, es decir, la constante subjetividad en la interpretación de la realidad. Como consecuencia de este fenómeno, la interpretación de los participantes conduce indefectiblemente a acciones inapropiadas y simplificaciones a las que clasifica dentro del concepto del Principio de Reflexividad, que no es nada distinto a la lectura de una realidad desfigurada y que motiva reacciones muchas veces irracionales.

Aceptando la idea que toda interpretación de la realidad es falible y a la vez compleja el pensamiento de los integrantes de una sociedad tiene dos comportamientos. Una es entender el mundo en busca de la verdad asumiendo un aplicación de la función cognoscitiva y la otra, más preocupante, jugar con la realidad en beneficio personal, configurando una aplicación de la función manipuladora. Bajo estos patrones la crisis económica de los últimos años es la consecuencia de una deformación amañada de la realidad sobre el funcionamiento de los mercados financieros.

Una de las fallas más protuberantes que se hicieron evidentes con la crisis tiene que ver con la aceptación de teorías económicas, principalmente las del equilibrio y eficiencia del mercado, como si se tratasen de ciencias exactas. Para Soros la economía al ser una ciencia social, se encuentra envuelta en el Principio de Reflexividad y por lo tanto sujeta a gran incertidumbre, por lo cual no se puede aceptar de plano la efectividad de los mercados cuando se dejan a su libre albedrío. En ese sentido, las burbujas al ser producto de una mala interpretación y una manipulación de la realidad deben ser prevenidas por el Estado.

Ante estas condiciones la mayor preocupación sobre la idea de una verdadera sociedad abierta, es que las instituciones políticas, en lugar de estar dotadas para hacer frente a estas imperfecciones en los mercados con mejor regulación, también caen prisioneras de la manipulación ideológica y por supuesto tienden a ser capturadas por grupos de interés que velan por sus beneficios.

No cabe duda, como lo propone Soros, que debemos avanzar hacia una óptima sociedad abierta, pero sin corregir los riesgos crecientes que afronta la democracia representativa para caer prisionera de los intereses particulares, la defensa de los intereses colectivos y la lucha por la verdad, condiciones necesarias para llegar a ese ideal, perderá cada vez más fuerza en función de quienes se enriquecen y amparan a costa de manipular la realidad.

 Mientras quienes sean elegidos respondan a sus financiadores antes que a sus electores, la regulación eficiente de los mercados y la construcción de una sociedad mas justa será una quimera.

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