Iván Duque Márquez

Mario Laserna

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
julio 18 de 2013
2013-07-18 02:07 a.m.
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En noviembre 26 de 1968, el maestro Darío Echandía participó en un homenaje a Mario Laserna, con ocasión a la celebración de los 20 años de la fundación de la Universidad de los Andes. Echandía levantó su voz con autoridad humanística para exaltar a su coterráneo tolimense, en un discurso que bautizó ‘Técnica y cultura en la universidad’.

Las palabras del maestro definieron a todas luces la figura de Mario Laserna. Pudiendo llevar una vida de empresario exitoso y expandir una fortuna significativa en el sector privado, su vocación humanística lo condujo a crear la Universidad de los Andes, que hoy es un referente para muchas instituciones universitarias en América Latina y el Caribe, y que Echandía denominó una fábrica de la inteligencia.

El sueño de Mario Laserna al crear los Andes, estaba marcado por una obsesión de transformar el sistema educativo y, al mismo tiempo, desligar la formación técnica y humanística de la influencia religiosa, partidista o ideológica. Paulatinamente, fue creando una universidad en Colombia, influenciada por los estándares de las mejores instituciones norteamericanas y europeas, invitando a pensadores y científicos que pasaron por nuestro país difundiendo sus tesis.

Pero la obra y el legado de Mario Laserna no empieza ni termina con la Universidad de los Andes. Su pensamiento político y contextura de patriota se ve reflejado en publicaciones como Estado fuerte o caudillo: el dilema colombiano, individuo y sociedad o La revolución ¿para qué? En cada una de ellas sobresale la defensa de una sociedad abierta, participativa, deliberante y guiada por una institucionalidad sólida, cuya fortaleza trasciende los ciclos políticos y la fuerza aglutinadora de los líderes coyunturales.

También en la obra de Laserna se registra el balance entre el individuo y la necesidad de contar con una sociedad guiada por valores, consensos y principios. De alguna manera, sobresale una visión democrática del centro, sustentada en equilibrios de autoridad y libertad, capitalismo y regulación, iniciativa privada y responsabilidad social, libre desarrollo de la personalidad y responsabilidad colectiva, instituciones y liderazgos individuales. La sensatez de sus escritos y la capacidad de platanizar los más profundos conceptos de la filosofía fue un sello de su estilo.

Su forma de pensar también lo llevó a cuestionar el ímpetu revolucionario de personas que optaron por empuñar las armas y falsamente querer edificar visiones políticas por medio de la intimidación. Fue un creyente en la evolución pacífica de la sociedad en momentos en los cuales torpemente muchos académicos sucumbieron a la epidemia guerrillera. Nunca se amainó y siempre asumió los debates con la frente en alto, soportado por el rigor analítico que lo caracterizó.

Hace pocos años Álvaro Uribe Vélez condecoró a Mario Laserna Pinzón con la Cruz de Boyacá, en el grado de Gran Cruz, la misma que corresponde a los mejores ciudadanos.

Colombia ha perdido a un grande de su historia, y lo sobrevive la fuerza de sus ideas, que honró Darío Echandía años atrás.

Iván Dúque Marquez

Autor de Pecados Monetarios

ivanduquemarquez@hotmail.com

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