Iván Duque Márquez

Mermelada agridulce

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 30 de 2014
2014-10-30 02:11 a.m.
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Hace pocos años, un ministro de Hacienda se hizo célebre por describir el nuevo Sistema General de Regalías (SGR) como una deliciosa mermelada que debía esparcirse en una tostada para cubrir con sus beneficios económicos a todas las regiones del país. En el antiguo sistema, las regalías provenientes de los recursos minero-energéticos eran 80 por ciento de las regiones productoras y el 20 por ciento restante se destinaban al Fondo Nacional de Regalías para distribuirse en todo el país.

Al momento de reformar el sistema, el actual Gobierno expresó que la vieja estructura era inequitativa, altamente concentrada, sus proyectos eran de bajo impacto y pocos resultados. Basado en esas premisas, el Acto Legislativo 05 del 2011 y la Ley 1530 del 2012, se creó un nuevo sistema, en el cual, para el 2015, luego de un desmonte gradual, el 20 por ciento de las regalías serían para las regiones productoras de manera directa y el 80 por ciento para ser distribuido en todo el país mediante fondos especializados como el Fondo de Ciencia y Tecnología e Innovación, el Fondo de Ahorro y Estabilización (FAE), el Fondo de Pensiones Territoriales (Fonpet), el Fondo de Desarrollo Regional y el Fondo de Compensación Regional.

Con el fin de hacer participativo el sistema de manejo, el marco normativo creó los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (Ocad) para aprobar proyectos de asignación directa y los correspondientes a los fondos, con la excepción del FAE y el Fonpet. Estos órganos estarán integrados por tres miembros, representando al Municipio, al Departamento y a la Nación, los cuales decidirán con dos votos favorables.

Transcurridos 24 meses de este sistema que asigna cerca de 18 billones de pesos para un periodo de dos años, vale preguntarse si la mermelada cubrió con el dulce del desarrollo todas las regiones del país. Tristemente, la respuesta es no, y se puede aseverar que la implementación de los proyectos es lenta, registrando para septiembre del 2014 una ejecución del 6,5 por ciento y más del 30 por ciento en proceso de contratación.

Adicionalmente, los Ocad no garantizan que los proyectos aprobados sean los más pertinentes y carecen de un riguroso sistema de selección de proyectos, lo cual conduce a que las iniciativas aprobadas no tengan un impacto social y económico claro.

Para colmo de males, los recursos destinados a ciencia y tecnología son de poco impacto y rigor técnico y contrastan con la pérdida de posiciones por parte de Colombia en el Indice Global de Innovación.

¿Qué nos debe preocupar de este panorama? Las regalías son un recurso finito que deben ser aprovechadas para hacer grandes inversiones, que contribuyan a la competitividad y el desarrollo social como lo han hecho Canadá, Chile y Noruega. El nuevo sistema ha ampliado la distribución de recursos con los mismos vicios del sistema anterior.

Es necesario tomar correctivos y hacer del SGR un mecanismo transparente, evaluable y de impacto, que contribuya eficazmente a generar desarrollo económico y social, de lo contrario la bonanza tendrá el agrio sabor del vinagre.

Iván Duque
ivanduquemarquez@gmail.com


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