Iván Duque Márquez

La receta del samurái

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
octubre 03 de 2013
2013-10-03 01:34 a.m.
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La palabra ‘samurái’ se refiere desde épocas milenarias a aquellos que sirven. Entre sus funciones originales estaba la de proteger a los miembros de la corte imperial japonesa, y con el paso de los años se convirtió en el símbolo del guerrero.

Los mejores samuráis adoptaron un código de conducta llamado bushido, que contenía los valores de rectitud y justicia, coraje, que implica hacer lo correcto, benevolencia y piedad, decencia, honestidad y sinceridad, honor, lealtad y, por último, carácter y auto control.

En la actualidad, el ministro de Economía de Japón Akira Amari, se ha convertido en un guerrero que tiene a su cargo la tarea de sacar adelante a su país luego de años de desempeño económico decepcionante. Entre sus tareas está reformar la seguridad social, dinamizar el emprendimiento, negociar un tratado comercial denominado Alianza TransPacífico y reconfigurar el sistema tributario.

De la mano del primer ministro Shinzo Abe, quien fuera elegido en diciembre, decidieron implementar una política económica de choque, en la cual se están jugando el todo por el todo. Anunciaron un programa de gasto que supera los cien mil millones de dólares, promovieron con el Banco Central una expansión monetaria para duplicar el dinero que circula en la sociedad y se la han jugado por brindar exenciones tributarias en aras de estimular la inversión y generación de nuevos negocios.

La apuesta detrás de este conjunto de normas es alcanzar un crecimiento promedio del 2 por ciento durante los próximos diez años.

La meta es ambiciosa en un país con bajo crecimiento poblacional y gente que envejece aceleradamente, sumado a una deuda equivalente al 230 por ciento del Producto Interno Bruto, y considerando que la economía escasamente creció durante la última década.

Pero no todo es color de rosa en la agenda gubernamental.

Los agricultores se han tornado agresivos ante una eventual apertura comercial, ya que consideran que una reducción arancelaria podría afectar seriamente sectores ultraprotegidos como es el caso de la leche, el arroz, la carne y el trigo, por solo mencionar algunos.

La protección es tal que algunos productos pueden tener aranceles que superan el 500 por ciento, fomentando la poca competitividad y privando a los consumidores de alternativas con mejores precios.

Dicho esto, la agenda del Primer Ministro también contempla aumentar las exportaciones de pescado y algunos productos agrícolas, lo cual requerirá reciprocidad con sus deseados socios comerciales.

Hasta el momento, los mercados han reaccionado con esperanza ante las acciones del Gobierno y el crecimiento en los últimos tres meses se ha situado en el 2,6 por ciento.

No obstante, los mercados anhelan recortes burocráticos, y reformas laborales y pensionales profundas.

El fracaso de la actual agenda sería catastrófico, porque se han puesto todas las herramientas y esperanzas en el asador. Abe y Amari cuentan con popularidad y capital político, pero al igual que los ‘samurái’ deberán tener el coraje de obrar impopularmente para transformar la realidad de su país.

Iván Duque Márquez

Autor de pecados monetarios

ivanduquemarquez@gmail.com

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