Iván Duque Márquez

El rompecabezas del gas

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
mayo 21 de 2008
2008-05-21 11:49 p.m.
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Ante la situación energética mundial, el mercado del gas natural tendrá grandes desafíos. Un interesante estudio realizado por el Real Instituto Elcano de España, escrito por René Snijder, muestra el panorama internacional del combustible y deja planteados interrogantes sobre su impacto geopolítico, que merecen examinarse con atención.

Según las Naciones Unidas, la demanda mundial de energía está aumentando aceleradamente y se estima que durante los próximos 20 años, crecerá por lo menos en un 50 por ciento. La demanda, por supuesto, provendrá principalmente de China e India quienes, según la Agencia Internacional de Energía, consumirán al menos la mitad del incremento en los años venideros. Si a esto se le suma que la población mundial crecerá en cerca de un 1'300.000 habitantes por semana, durante el mismo período, y que China tendrá 1.000 millones de personas habitando zonas urbanas, la demanda energética global requerirá grandes soluciones, para prevenir una crisis. Una de ellas estará en aumentar la oferta mundial de gas natural.

Los beneficios del gas natural son evidentes. Es el menos contaminante de los combustibles fósiles y su producción mundial ha crecido en un 240 por ciento, durante los últimos 30 años, convirtiéndose en una importante fuente de energía que disminuye la dependencia en combustibles con mayor contaminación como el petróleo o el carbón. Sin embargo, también hay riesgos. Por un lado, un poco menos del 60 por ciento de las reservas se encuentran en Rusia, Irán y Qatar, el costo de exploración y explotación en las zonas de mayor reserva es alto y la distancia de las zonas de reserva a los principales mercados, hace que los costos de transporte sean superiores a los del petróleo y el carbón. Por estas razones, la Unión Europea e inclusive Japón, han visto con temor la posibilidad de incrementar su dependencia energética en los países que albergan la mayor cantidad de reservas.

A pesar del miedo, la necesidad ha hecho que las cosas cambien.

Se estima, que en menos de seis años la UE requerirá aproximadamente 200.000 millones de metros cúbicos de gas por año, y Rusia será quien asuma gran parte de ese suministro. Pero es evidente que ante la imposibilidad de abastecer la demanda global por vía de gasoductos, se requiere dinamizar el mercado mundial de Gas Natural Licuado (GNL) para facilitar su transporte por vía marítima. No en vano el comercio mundial de este producto se ha duplicado en la última década.

Aún contando con la bonanza en el caso del GNL, la preocupación de los expertos radica en la capacidad instalada de licuefacción para atender la demanda mundial. En el caso de la Unión Europea, el GNL representa un vehículo fundamental para diversificar las fuentes de suministro de gas y no depender de gasoductos, cuya vulnerabilidad puede tener serias implicaciones económicas. Para los E.U. es uno de los combustibles con mayor potencial, pues para el año 2006, el GNL solo abastecía el 2 por ciento del consumo nacional.

No cabe duda, que el mercado del gas natural será vital para la seguridad energética del planeta. Estados Unidos y la UE, deberán llegar a acuerdos para estimular las inversiones en GNL. América Latina sería un beneficiario directo de estas inversiones no solo para dinamizar el mercado intrarregional, sino para abastecer a E.U. y algunos países europeos.

Aún son pocos los proyectos de GNL para exportación en la región y el potencial es enorme. Trinidad y Tobago junto con Perú han abierto la trocha, pero es necesario que este tema se aborde con una estrategia energética regional.

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