Iván Duque Márquez

Sofismas y panacea

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
septiembre 06 de 2013
2013-09-06 01:15 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2017/03/16/58ca96e130ba2.png

Es curioso y poco entendible que existan profundas coincidencias entre el Tea Party, el Partido Republicano y algunos personajes que se denominan de izquierda. El tema que lo une es el libre comercio.

Para las dos vertientes, el libre comercio, específicamente el que se materializa a través de los TLC, es un enemigo que viene para destruir la economía nacional, quitarnos empleo, arruinar el sector agropecuario, empobrecer la población y favorecer el gran capital.

En los dos casos, el discurso es efectista, atemorizante y simplificador.

Pero en realidad, las dos posiciones están cimentadas en argumentos frágiles que merecen ser revisados con elementos concretos.

Colombia, en el 2002 tenía una situación muy precaria en materia comercial. Nuestras exportaciones apenas llegaban a los 10 mil millones de dólares. Teníamos un comercio marginal con Asia, Mercosur, Europa, y 40 por ciento de nuestras exportaciones se dirigían a EE. UU., contando, muchas de ellas, con preferencias temporales que se renovaban anualmente con serios debates políticos.

Diez años después, nuestro país ha quintuplicado sus exportaciones, diversificado sus destinos comerciales, creado relaciones estables a través de los TLC con mercados como EE. UU., Canadá, la UE, Mercosur, Centroamérica, Chile, Perú, entre otros. Esto no solo busca abrir oportunidades de venta, sino incentivar la inversión y tener ventajas competitivas frente a otras economías regionales. Durante este mismo periodo de expansión exportadora, la inversión en Colombia ha alcanzado sus niveles más altos en la historia.

Del modelo proteccionista, predicado por los enemigos de los TLC, el cual probamos por muchos años en América Latina, nos quedaron graves recuerdos, como sectores poco competitivos, protegidos por la mano generosa del Estado, exportadores adictos a los subsidios, la politización de las licencias de importación, falta de incentivos para la reconversión industrial y, al final, un consumidor sin autonomía para elegir por la ausencia de competencia.

Los TLC no son ni Satanás ni la panacea. Son canales de acceso, reglas estables para profundizar el comercio y mecanismos para atraer inversión de largo plazo.

El reto de los países para aprovecharlos está en otras acciones. Mejorar la productividad, tener infraestructura y organización logística óptima, y contar con una buena organización público-privada para abrir mercados.

Un país como Colombia, si no tiene una alta tasa de inversión y la posibilidad de expandir nuevos mercados de manera estable, no podrá crecer a la tasa necesaria para reducir dinámicamente la pobreza, mejorar el ingreso per cápita y brindar todas las garantías que contempla nuestra Constitución.

La izquierda de Lagos, Tabaré Vásquez, Alan García y Leonel Fernández, ha hecho del libre comercio a través de los TLC, una exitosa política de Estado que les ha permitido a sus países progresar económicamente. Para ellos, el comercio no es un asunto ideológico, sino una herramienta valiosa para materializar una agenda social fiscalmente sostenible. Esto no podemos ignorarlo en Colombia.

Iván Duque Márquez

Autor de Pecados monetarios

ivanduquemarquez@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado