Iván Duque Márquez

Verdades y contrabando

Iván Duque Márquez
Opinión
POR:
Iván Duque Márquez
julio 09 de 2015
2015-07-09 05:18 a.m.
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Es incuestionable que el contrabando es un enemigo del desarrollo económico, debido principalmente a que atenta contra quienes desarrollan actividades comerciales de manera lícita, genera un vacío en el recaudo tributario y se constituye en un medio eficaz para lavar dinero. Según datos de la Dian, se estima que anualmente fluye contrabando hacia el país por el orden de los 7 mil millones de dólares.

Las modalidades con las cuales opera este delito son dos. Por un lado, el denominado ‘contrabando abierto’, que no es otra cosa distinta a la entrada ilegal de mercancía por corredores fronterizos. En segunda medida, está el contrabando técnico, que ingresa por los canales aduaneros regulares mediante fraudes de información. Se calcula que la segunda categoría representa entre el 60 y el 90 por ciento del contrabando.

En nuestro país estas prácticas son un delito desde hace tiempo, y también contamos con instituciones que le hacen frente. Las Leyes penales como la 599 del 2000, en su Artículo 319, tipifican y sancionan el contrabando y su facilitación.

De igual manera, tenemos Decretos como el 2685 de 1989, que define los debidos procesos aduaneros para el ingreso de mercancías.

¿Qué pasa, entonces, en el país? Tenemos normas, pero las burlan, y, lo que es peor, no contamos con una política articulada de lucha contra este penoso mal. Existe una lamentable dispersión y falta de coordinación institucional, con sistemas de información desintegrados y poca evaluación de políticas públicas. A esto se le suma que necesitamos modernizar las aduanas, dotándolas de mejores herramientas de inspección y adelantar una más clara distribución de funciones inter-agenciales.

Colombia también tiene políticas erráticas que incentivan el contrabando. Excesiva protección arancelaria para productos nacionales, monopolios de importación y complejos procesos de nacionalización de productos, son quizás los más importantes.

El Gobierno ha promovido una ley que endurece penas, introduce coordinación institucional y equipara el contrabando al lavado de activos. Lastimosamente, nunca la consultó con los pequeños comerciantes. Debido a las protestas de este grupo desatendido, el Senado conformó una Comisión para mediar entre ellos y el Gobierno, lográndose un valioso acuerdo que sirvió para aprobar la ley. El Estado se comprometió a eliminar barreras monopólicas de importación, concertar un periodo de socialización, colaborarles en la formalización e identificar enmiendas a esta norma (aceptando posibles errores) para corregir el populismo punitivo hacia los pequeños comerciantes y la ineficacia frente a los peces gordos, que ha sido la constante histórica.

Para garantizar los acuerdos la Mesa Directiva del Senado pidió el acompañamiento de los integrantes de la Comisión Parlamentaria. Hasta ahora, no han sido invitados a las mesas de trabajo, lo cual genera dudas. La Ley tiene cosas positivas y en otras más de lo mismo. El acuerdo entre Gobierno y comerciantes es un gran logro, si se cumple.

Colombia requiere vencer el flagelo del contrabando. Para empezar debemos enfrentar los verdaderos incubadores del mal y no persistir en el error de creer que la solución es solo cárcel para los de ruana, mientras a los más grandes lavadores y contrabandistas se les ofrece impunidad en La Habana.

Iván Duque Márquez
Senador
ivanduquemarquez@yahoo.com
 

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