Johanna Peters

Para entender la política nacional

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
mayo 22 de 2014
2014-05-22 04:40 a.m.
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Estudié ciencia política, ya que por alguna razón desde joven me interesaron los temas políticos del país, y quería entender los motivos detrás de eventos como la toma del Palacio de Justicia, el narcoterrorismo y el Proceso 8.000. Recién graduada, trabajé en la campaña y el Gobierno de Andrés Pastrana, hice una maestría en campañas políticas y, hoy, trabajo gran parte del tiempo en consultorías, que incluyen temas de asuntos públicos, lo que me mantiene siguiendo la montaña rusa de la política nacional.

Sin embargo, tengo que admitir que cada día entiendo menos del tema. Tan es así, que esta es la primera vez en mi vida que no sé por quién votar para presidente. Ninguno de los candidatos (as) me inspira y, ante todo, dudo que alguno pueda cambiar lo que está mal con el sistema.

Desde que dejé el sector público, en el 2002, me había vacunado contra la ingenuidad con la que había llegado cuatro años antes y comprendí mejor la realidad de ese monstruo que se llama el Estado. Desde entonces, pocos proyectos políticos me han animado de verdad, y ha sucedido con otros países, como es el caso de Henrique Capriles, en Venezuela, con quien he tenido la fortuna de trabajar.

No he sido ni soy uribista, no soy santista, y he hecho un esfuerzo eficiente en convertirme en apolítica para blindarme de debates personales, que me permiten mirar con asombro y sin emociones cómo la enemistad entre estos dos bandos se transforma en algo más parecido a una pelea de pandillas.

Admito, que hace cuatro años tuve un breve instante de ilusión política con la Ola Verde, pero que rápidamente se esfumó cuando escuché el discurso de primera vuelta de Antanas Mockus. Fueron unas semanas bonitas, pero obviamente la realidad me regresó a mi autismo político.

En el actual escenario de confrontación nacional, curiosamente he hallado refugio en las series políticas que están de moda en Estados Unidos. Encuentro en House of Cards una fuente altamente entretenida para entender la naturaleza y crudeza de la política colombiana.

Con solo ver durante un capítulo al fascinantemente malvado Francis Underwood y después prender algún noticiero nacional, nuestra actualidad política toma para mí un sentido maquiavélico, que me da la sensación de entender ese mundo que cada vez es menos claro y más bizarro. Otras series menos buenas –pero entretenidas– como Scandal y Boss, también me sirven como complemento cuando ya la temporada de House of Cards se acaba y quedo de nuevo sin pedagogía política televisada.

Así que si usted se siente perdido y desanimado en medio de todo este tropel político-electoral, una buena fuente de educación política puede venir de House of Cards. Por algo hasta el presidente Obama sigue esta serie con fervor.

P.D. Irónico ver el parecido de la publicidad de Clara López con la de varias campañas de Henrique Capriles. ¿Será que la izquierda colombiana se inspira en la oposición venezolana?

Johanna Peters
Consultora en comunicaciones
Johanna.Peters@fticonsulting.com

 

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