Johanna Peters

Más librerías por favor

Johanna Peters
Opinión
POR:
Johanna Peters
noviembre 13 de 2014
2014-11-13 05:21 a.m.
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Coincido con Mario Vargas Llosa en que aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida. Ahora que mi hija está entrando al mundo de la lectura, he reforzado el hábito que tenemos de ir a cuanta librería se nos cruce en frente para que no se le olvide la dicha de tener un libro nuevo entre las manos.

Mi amor por los libros es infinito y no hay sitio que me haga más feliz que una buena librería. Particularmente aquellas que buscan que uno explore, se amañe y termine tomando un café para poder pasar más rato entre todos los tesoros que puede contener.

En Bogotá acaba de abrir un sitio así y eso en un país que no lee debe ser tratado como todo un evento. La librería se llama Wilborada 1047 y, ubicada en pleno centro financiero, se convierte en un bienvenido apoyo en una zona donde ya existen –a pesar de todo– buenas librerías como ArteLetra, Tornamesa, Prólogo y la Madriguera del Conejo.

La lectura nunca ha sido un pasatiempo popular en nuestras tierras y por eso admiro profundamente a aquellas personas que acá se embarcan en esa difícil travesía que es mantener una librería. Fue por eso mismo que me entusiasmó leer un artículo sobre Yolanda Aúza quien habiéndose retirado de ser presidente de una multinacional, decidió cumplir su sueño de infancia y recuperar una casa antigua para llenarla de hasta 40 mil textos.

Así que anoté la dirección y fui a ver ese paraíso de papel que se me anunciaba. Salí satisfecha. Encontré un libro que llevaba un buen tiempo buscando y otro que me encontró por si solo, pero ante todo vi el potencial que tiene de convertirse en esos sitios de escape donde quedarse es un plan perfecto.

El comediante Jerry Seinfield dice que las librerías son evidencia de que seguimos pensando y, ojalá, el surgimiento de nuevas librerías en nuestra ciudad sean un buen indicativo de que nos resistimos a dejar de hacerlo del todo.

No se necesitan mega librerías que satisfagan los intereses de todos. Esos intentos ya demostraron su debilidad y dejaron de existir en Estados Unidos y Europa. Pero lo que no logra resolver Amazon o un supermercado con una sección de libros, es lo que ofrece una buena librería. Ver, leer, tocar y hasta oler un libro de papel es simplemente irreemplazable.

En temas de lectura apoyo todas las formas de lucha, pero claramente el libro impreso para mi sigue siendo rey. Así, cada nueva librería se convierte en un templo de sabiduría, donde encuentro todas las respuestas que otros buscan donde el psiquiatra o el cura. Ya que como dijo la escritora Anna Quindlen “los libros son el avión, el tren y la carretera. Son el destino y el viaje”.

Por eso, espero que Wilborada 1047 sea uno de esos nuevo templos donde ojalá muchos encuentren la felicidad que sólo los libros otorgan.
Johanna Peters

Consultora
jcpre@yahoo.com

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