Johanna Peters

Contra el pesimismo bogotano

Bogotá siempre ha sido una ciudad difícil. El tráfico es una pesadilla.

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
mayo 20 de 2011
2011-05-20 12:17 a.m.
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Dicen los estudios de opinión que los bogotanos somos los más pesimistas de todo el país. No obstante, para eso no se necesita hacer una encuesta, basta con salir a la calle y respirar –si así se le puede decir– el ambiente denso que impera en esta urbe. Yo iría más lejos y afirmaría que estamos pasando por una depresión colectiva.

Ahora, con Samuel Moreno destituido –aunque sea temporalmente– sentí algo de alivio, pero me ha costado tener que agradecer esta destitución al Procurador General y aceptar que no fuimos capaces de hacerlo nosotros mismos con firmas o marchas.

Pero Bogotá siempre ha sido una ciudad difícil. El clima es malo aun sin invierno, el tráfico hace años es una pesadilla, la seguridad siempre ha sido frágil y, en general, es una ciudad con una energía extraña. Tuve que reír cuando hace poco leí una novela sobre Manuelita Sáenz y esta, ya en 1830, hablaba pestes de lo que consideraba un pueblo infeliz. Sin embargo, Bogotá tuvo unos buenos años con Mockus y Peñalosa, pero desde entonces todo ha ido en picada y no conozco a nadie que diga lo contrario.

Las grandes obras públicas desaparecieron a la misma velocidad que la cultura ciudadana y volvimos a nuestras andanzas de circo romano descontrolado. Acá ya no se vive, se sobrevive, y esto me duele no sólo porque es la ciudad en que nací y crecí, sino porque es en la que están viviendo mis hijos.

Ese desastre que es la avenida 26 ya se ha convertido en un símbolo del estado de ánimo de la ciudad y creo que a todos nos embarga la mala premonición de que no hay mucho que hacer para que Bogotá sea mejor. Aun así, realmente me asombra que hasta ahora sólo tengamos un contendor duro para ser alcalde.

No quiero demeritar a los demás candidatos y entiendo que las inscripciones para candidaturas son hasta agosto, pero ¿cómo es posible que pesos pesados de la opinión o de la política no se estén peleando el segundo puesto más importante del país? ¿No hay nadie que quiera ser el salvador de la ciudad? ¿O acaso el hueco dejado por los Moreno, y quien sabe cuántos personajes más, es demasiado profundo y nadie se le quiere medir?

Hasta hoy mi voto es por Peñalosa, y eso que me aburre de sobremanera su radicalismo contra los carros en una ciudad sin un sistema real de transporte público. Pero, no estoy dispuesta a tomar más riesgos y quiero que mi ciudad vuelva a tener un semblante de futuro y deje de deprimirnos tanto.

Pero ante todo quiero un debate entre varios candidatos de peso que nos permitan elegir entre la mejor propuesta, basada en la realidad de la ciudad y no en promesas de metros. Quiero ver algo similar a las pasadas elecciones presidenciales, donde tuvimos un abanico real de opciones y donde cada candidato tenía méritos para aspirar al cargo. Sólo así vamos a poder hacerle huelga a la depresión colectiva que nos tiene anestesiados y dejar de ser la ciudad más pesimista del país.

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