Johanna Peters

Proyecto Felicidad II

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
agosto 24 de 2012
2012-08-24 12:09 a.m.
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En febrero de este año, escribí que había decidido hacer de la búsqueda de la felicidad un proyecto personal para el 2012, queriendo fortalecer mis espacios personales y familiares, y blindarlos del ajetreo que el mundo corporativo me impone.

Como en toda resolución de año nuevo, empecé con mucho ímpetu, pero los meses han pasado y me siento en la obligación de una actualización de estatus.

Al estar ya en agosto, veo con horror que el trabajo me volvió a coger ventaja.

El día a día, los afanes, los emails, los memos, las reuniones y la presión que yo misma me impongo, han dejado huella en mi salud y me han obligado a respirar hondo y repensar este proyecto.

Soy feliz en lo personal, no tengo problemas y estoy saludable en general, pero es precisamente en este último punto en que fui obligada a darme cuenta de que mi cuerpo no está queriendo seguir el ritmo.

Durante los últimos meses, he ido desarrollando síntomas varios como alergias indescifrables en la piel, caída de pelo, y dolores en articulaciones y tendones, entre otros.

Y como es ya común, el diagnóstico médico terminó en estrés, y yo, un poco desesperada al oírlo, ya que no hay pastillas contra este mal.

Como le pasa a cualquier persona, esto no es nuevo y siempre hay fases similares, pero esta vez siento que mi cuerpo lo resiente y que ha afectado más mi estado emocional.

Mis esperanzas están puestas en unas vacaciones en octubre, pero esto me lleva a pensar que si uno quiere (o debe) trabajar y rendir 40 horas semanales, 15 días anuales de vacaciones no son suficiente. Los europeos ahí nos llevan la delantera y tienen hasta 6 semanas, y entiendo que los brasileños tienen 30 días de descanso (fuera de los festivos).

Por eso, y sin esperar cambios en la legislación laboral en ese sentido, he tomado la decisión de hacer lo mismo, aunque esto implique castigarme 15 días de sueldo o más.

Si quiero mantener mi nivel de rendimiento, energía y, ante todo, entusiasmo en el trabajo, necesito tener descansos que me permitan salir de ese infinito carrusel de trabajo.

Tanto se habla de compensación y beneficios laborales en las empresas, y ahí las vacaciones deben estar de primeras.

Tal vez, no todo el mundo prefiera esta opción, pero en el grado de cansancio mental en el que estoy, lo único en lo que pienso es en eso.

No me desconecté a mitad de año y ese fue un error.

El descanso, los viajes (aunque sean a la vuelta de la esquina) y la falta de señal o roaming son vitales para poder mantener el ritmo del mundo corporativo de hoy sin morir en el intento.

Así, pues, va mi estatus del proyecto felicidad, que ha sufrido con el paso de los días.

Pero he tomado medidas, como volver a mi vieja pasión por el yoga, tomármela con calma y contar los días para irme de vacaciones con la esperanza de volver renovada.

Johanna Peters

Consultora

johanna.peters@fticonsulting.com

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