Johanna Peters

Un no al teletrabajo

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
marzo 22 de 2013
2013-03-22 04:09 a.m.
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La CEO de Yahoo, Marissa Mayer, se ganó recientemente muchas críticas con su decisión de prohibir el teletrabajo a todos los empleados de su compañía, con el fin de aumentar la colaboración en equipo, la creatividad y, sobre todo, buscar que Yahoo vuelva a brillar.

Un memorando interno anunciando la medida terminó en todos los medios de comunicación, y empresarios de la talla de Richard Branson se le fueron encima diciendo que, siendo una empresa de tecnología, era irónico que se regresara a reglas de trabajo de antaño.

Pero la principal y más dura crítica hacia Mayer ha sido de parte de mujeres, que la acusan de traicionar la causa femenina y la búsqueda de equilibrio entre la vida personal y laboral. Muchos, o mejor dicho, muchas, han llamado a Mayer hipócrita, ya que ella lleva a su pequeño hijo al trabajo todos los días, y mandó construir una guardería privada al lado de su oficina.

Eso, claro, no ayuda mucho, cuando al ser nombrada CEO en el 2012, y con 6 meses de embarazo, parecía personificar una mujer que buscaría luchar por romper las barreras que tienen las mujeres y, particularmente, aquellas con hijos en el mundo corporativo. Sin embargo, Mayer ha decidido ser vista más como una CEO que toma medidas para salvar su empresa y no como una luchadora de los derechos de las mujeres.

En Sillicon Valley son muchas las empresas que no permiten el teletrabajo –Google es una de ellas– y nadie las ha criticado por este hecho. Mayer fue contratada por Yahoo para dinamizar a la empresa, y como lo afirma Ann Marie Slaughter en la revista The Atlantic , no para hacerles la vida más fácil a las mujeres. Personalmente, gozo de poder trabajar dentro de un modelo flexible que no me amarra a un escritorio, pero los intentos que he realizado de trabajar 100 por ciento en casa me han hecho volver a la oficina.

De ahí que esté de acuerdo con partes del mencionado memorando, que sostiene que las mejores ideas surgen del contacto personal entre empleados y equipos. Adicionalmente, y como lo mencionó la revista Semana , en su edición 1610, estoy segura de que aquellas personas que trabajan desde la casa pueden ser percibidas como menos comprometidas con su empresa y encontrar obstáculos para crecer profesionalmente por no estar presentes. Puede ser injusto, pero, claramente, el teletrabajo no debe ser visto como algo para aplicarse de manera permanente y general.

Como beneficiaria de un sistema mixto, creo que la solución a todo este debate provocado por el anuncio de Yahoo –y que lo hiciera además una mujer– se basa en visiones maximalistas. No se trata de si solo se debe trabajar en casa o en la oficina. Cada empresa, cada unidad y cada persona tienen necesidades distintas, y así hay que verlo.

Para una empresa en la situación de Yahoo, probablemente un modelo extremadamente generoso y flexible de trabajo no es el indicado para generar una profunda transformación, pero ojalá si son exitosos puedan abordar una política menos radical –tal vez con guarderías y otras opciones para aquellos con hijos–, y aceptar que hay casos para tener en cuenta y, sobre todo, para hacer excepciones.

 Johanna Peters

Consultora en comunicaciones

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