'Apercollando' a la Corte Suprema

Jorge Bustamante
POR:
Jorge Bustamante
agosto 16 de 2008
2008-08-16 02:02 a.m.

Es sorprendente que 'Tasmania', paramilitar condenado, con una denuncia de una sola página haya sido capaz, en su momento, de poner en jaque a la Corte Suprema de Justicia y al país entero. Pero lo más sorprendente es que el señor Presidente con base en esa nota hubiera arremetido contra la Corte hasta el límite de poner en tela de juicio su fuero constitucional y legal, y así socavar su credibilidad.

Hoy sigue nuevamente desprestigiándola, a través de 'denuncias' genéricas, al referirse, parece, al caso de la grabación que le hizo la entonces presidenta del Senado, Nancy Patricia Gutiérrez, al investigador del CTI Juan Carlos Díaz R., cuando dijo en Rionegro: "Algún senador me ha expresado que ha sentido que le han querido pedir plata sectores de la Justicia (...) yo le he dicho: "¿por qué no lo denuncias?". Y me ha dicho que ha sido de una manera tan sutil que le parece difícil denunciar y que además teme hacerlo." (El Tiempo, 12/08/08).

La carta de 'Tasmania' no fue lo importante, lo que está en el trasfondo es que el Gobierno siente pasos de animal grande, habida cuenta de que cerca de 60 parlamentarios de su coalición política están encarcelados o subjúdices, y no logró tramitar un ajuste sensato a la Ley de Justicia y Paz, para reivindicar a sus huestes congresionales enjuiciadas por la 'parapolítica', mediante el cambio del delito de concierto para delinquir por el cual ellos están siendo investigados al de sedición o en su defecto, mediante la concesión, por el principio de favorabilidad de mayores beneficios jurídicos de los que ya tienen, como lo denunció la columnista Claudia López. (El Tiempo, 09/10/07).

El desenlace del caso 'Tasmania' contra el magistrado investigador Velásquez es de todos conocidos, pues quedó claro que la conspiración se había articulado, según declaración del propio 'Tasmania', entre su abogado, el primo y el hermano del Presidente. Algo similar está sucediendo con el caso que se ventila en la Comisión de Acusaciones de la Cámara con la denuncia que adelantó el presidente Uribe contra, el ex presidente de la Corte Suprema, con base en la grabación que consiguió el primero contra el segundo. El presidente Uribe, al parecer, no logra espantar el fantasma de la 'parapolítica' y periódicamente aparecen los más diversos actores vinculándolo. El círculo se va cerrando y a pesar de haber cooptado y/o sometido a importantes sectores políticos, sociales, económicos, institucionales y de los medios de comunicación, no ha podido doblegar, someter, vilipendiar, desprestigiar a la Corte Suprema de Justicia.

Otro tanto persigue el ministro del Interior, Fabio Valencia, con los proyectos de reforma a la justicia, con los cuales ha propuesto mejorar las condiciones de los congresistas comprometidos con la 'parapolítica' y modificar los grados de autonomía de la Corte Suprema. Esta institución es el último bastión de la democracia, tanto política como judicialmente, para sanear y limpiar las costumbres de tanta truculencia: narcotráfico, paramilitarismo, 'parapolítica', 'farcpolítica' e ilegalidad. Y con su accionar obstaculiza el proyecto político de Uribe al evitar la recomposición de sus fuerzas políticas.

Si el ejecutivo tiene éxito en someter a la Corte Suprema y corona, a través del referendo, la posibilidad de su segunda reelección, habremos sido testigos prácticamente de un golpe de estado institucional. Lo más delicado de esta coyuntura es que está demostrado que estamos frente a un gobernante que no tiene límites en sus aspiraciones. ¿Cuál será su siguiente objetivo después de haberlo logrado? De allí que todos los demócratas tenemos que evitar que apercollen a la Corte Suprema de Justicia y brindarle nuestro apoyo para que continúe desarrollando su histórica labor, pues sin duda es una esperanza.

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