¿Hecatombe constitucional?

Lo está haciendo mediante lluvia de ideas informales y personales, no institucionales.

Jorge Bustamante
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Jorge Bustamante
agosto 05 de 2008
2008-08-05 02:21 a.m.

Como bien se sabe, el gobierno de Uribe está tramitando tres reformas constitucionales: la política, la de la justicia y la de la segunda reelección presidencial utilizando mecanismos informales y con actores y tiempos diferentes, motivo por el cual el Ministro del Interior, doctor Fabio Valencia C., se ha visto obligado a decir que "en su momento habrá que conciliarlas".

Si bien el Gobierno tiene atribuciones legales para elaborar las tres reformas unilateralmente, lo está haciendo aparecer como si las estuviera 'concertando' con los diferentes actores políticos y sociales, a través de consultas formales, lo cual no es cierto, pues lo está realizando mediante lluvia de ideas informales y personales, no institucionales. Prueba de esta informalidad es la Comisión de Ajuste Institucional (CAI), nombrada unilateralmente por el Presidente Uribe, que invita a expertos internacionales y a actores nacionales a título individual y no como entidad política y/o social, lo que es totalmente diferente.

Es más, al parecer, se le impuso límites a la CAI para formular propuestas sólo en el ámbito político, pues no es claro por qué, luego de su puesta en marcha, el Ministro del Interior anunció su propia reforma a la justicia, y además filtró sus 'acuerdos' con las altas cortes.

En ese contexto, ¿cuál reforma supeditará a cuál? ¿O la eventual 'concertación' de la de la justicia determinará parámetros inamovibles para la reforma política?, habida cuenta que aquella se presentará esta semana. Tal desfase circunstancial es riesgoso en lo que respecta al equilibrio de poderes. Por lo demás, si así se tramita, no es descartable que el gran sacrificado vuelva a ser el Congreso.

Se dirá que las iniciativas divergentes se pueden conciliar en los debates en el parlamento, pero, en su formulación y eventual 'negociación' con algunos actores, se está corriendo por dos carriles diferentes. Es como ver la trama de una película en dos salas de cine, con actores diferentes, en las cuales en cada una de ellas se presenta una parte de la confabulación.

Pero como si esto fuera poco, con la anuencia del gobierno, el secretario del Partido de la U tramita la tercera reforma: un referendo que persigue permitir una segunda reelección del Presidente Uribe, que por lo demás avanzaría primero que las dos reformas anteriores por ser un proyecto de ley, derivado de una iniciativa popular.

En conclusión, el orden del trámite de las tres reformas es determinante y también los canales que se utilicen para hacerlo, de allí que los diferentes actores políticos y sociales debamos exigirle al gobierno que propicie canales institucionales que permitan una discusión amplia, democrática y coherente acerca de lo que sería el nuevo marco constitucional que regirá la vida de todos los colombianos, pues la argumentación de que el gobierno tiene mayorías en el Congreso, las cuales por lo demás están seriamente cuestionadas por las investigaciones sobre la 'parapolítica', le está haciendo suponer que pueden llevarse de calle a los demás actores políticos y sociales.

Este procedimiento hace recordar uno de los principios que guiaron a Gandhi en sus batallas: "en materia de conciencia, la ley de la mayoría no cuenta". De lo que se trata, entonces, en este momento es de concertar una reforma para fortalecer la democracia y avanzar en la reconciliación y la paz, y no para concentrar más el poder y radicalizar el clima político.

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