El precio interno de la gasolina

El Gobierno gastó los ahorros durante los buenos tiempos y ahora pretende refondearse, en época de r

Jorge Bustamante
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Jorge Bustamante
marzo 06 de 2009
2009-03-06 01:22 a.m.

En Colombia el precio que se paga por un galón de gasolina no depende, como en el caso de cualquier otro producto, de los costos de producción, sino de las ganancias estimadas que dejan de obtenerse por vender la gasolina nacional en el mercado interno en vez de exportarla hacia Estados Unidos. En diciembre de 1998, el Minminas expidió la Resolución 82438 que introdujo una nueva metodología de cálculo para los precios al productor y al consumidor, basada en su costo de oportunidad, entendido como el precio en pesos de la gasolina en la Costa del Golfo de Estados Unidos.

Desde entonces ha venido difundiéndose la creencia de que en Colombia existe un oneroso esquema de subsidios a los combustibles. Sin embargo, no puede llamarse subsidio al costo de oportunidad en que incurre el Estado por abastecer el mercado nacional con combustibles que hubiera podido vender a precios más altos por fuera del país, de acuerdo con el comunicado 523 de 6 de febrero pasado, dicho 'subsidio' ascendió a 4.9 billones de pesos en el 2008. Siguiendo esa definición de subsidio, se concluiría que muchos de los productos que compramos a diario en el mercado se encuentran subsidiados, porque sus productores sacrifican, vendiéndolos en Colombia, las ganancias que obtendrían si los exportaran.

Si bien entre enero de 2003 y diciembre de 2008, los precios finales autorizados para la gasolina en Colombia estuvieron por debajo del costo de oportunidad, técnicamente ello no equivale a subsidiar los combustibles, pues de todos modos Ecopetrol realiza una ganancia cuando vende sus productos en el mercado nacional. Subsidiar significa, stricto sensu, vender por debajo del costo de producción, ningún productor puede argumentar con justicia que está subsidiando a un comprador cuando la venta le genera ganancia, aunque dicha ganancia sea inferior a la máxima potencial.

Lo más desalentador en la presente coyuntura, es que con el drástico descenso del costo de oportunidad, esto es del precio de la gasolina en la Costa del Golfo, no se produzca una reducción del precio interno. En la actualidad este precio, controlado por resolución del Gobierno Nacional, se encuentra por encima del precio internacional, lo que significa que estamos pagando un sobreprecio plasmado en el diferencial positivo entre el precio interno vigente y el precio internacional. Sin tener en cuenta que el salario mínimo de Estados Unidos es ocho veces superior al colombiano.

En la práctica, mantener los precios de los combustibles por encima de los precios internacionales es una reforma tributaria de facto, habida cuenta de la no aprobación del Congreso, que pretende recaudar los recursos para darle vida al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles -Fepc- que, según se argumenta en el Plan de Desarrollo (Art. 69), se constituirá para suavizar las fluctuaciones del precio de los combustibles ocasionadas por la volatilidad de los mercados internacionales.

En este caso se está aplicando al revés la teoría bíblica de ahorrar en tiempo de 'vacas gordas' para gastar en época de 'vacas flacas'. El Fepc, que si bien nunca fue concebido como un fondo de estabilización macroeconómica, se estrena en plena contracción económica, cuando el país no puede impactar negativamente la demanda con un alto precio de la gasolina. Este fondo además surge tras la decretada cesación por cuatro años de giros de Ecopetrol hacia el Faep y la transferencia del saldo acumulado a Minhacienda. En conclusión, el Gobierno gastó los ahorros durante los buenos tiempos y ahora pretende refondearse, en época de recesión, metiéndonos la mano al bolsillo a través de impuestos disfrazados. 

jorgebustamante@etb.net.co

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